Una multitud colmó la Plaza de Mayo en una movilización histórica al cumplirse 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que dio inicio a la última dictadura militar en Argentina. Organismos de Derechos Humanos encabezaron el acto central, donde se leyó un documento conjunto con fuertes definiciones políticas, memoria activa y reclamos vigentes.
Durante la jornada, las organizaciones reafirmaron la cifra de 30.000 desaparecidos y sostuvieron: “No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”. Además, exigieron a los responsables del terrorismo de Estado que revelen el destino de las víctimas: “Que digan dónde están”.
Uno de los momentos centrales fue la intervención de Estela de Carlotto, quien volvió a poner el foco en la búsqueda de los nietos apropiados durante la dictadura. “El Estado debe garantizar la restitución de los nietos apropiados, pero desde la asunción del gobierno de Javier Milei no ha pasado otro caso”, expresó.

Carlotto también advirtió sobre el impacto en organismos clave: “El Banco Nacional de Datos Genéticos ha visto intervenida su estructura, con reducción a la mitad del plantel de trabajadores”, denunció, en referencia a las políticas actuales.
En el documento leído, los organismos vincularon la lucha histórica con el presente político y social, al señalar similitudes entre el modelo económico de la dictadura y el actual. En ese sentido, apuntaron contra el gobierno nacional y convocaron a fortalecer la organización popular: “Nos sirven como experiencia para fortalecer la lucha contra el Gobierno de Milei y Villarruel”.
Previo al acto, Carlotto había remarcado la importancia de la fecha: “Una dictadura es violencia y es una vergüenza para el país. El 24 de marzo es el recuerdo de algo que no tiene que volver a pasar”. Además, destacó que desde el regreso de la democracia en 1983, Argentina sostiene “una democracia con el voto de la gente”.
La titular de Abuelas recordó que aún quedan alrededor de 300 nietos por encontrar y subrayó que la búsqueda continúa pese a las dificultades: “Las abuelas seguimos trabajando como siempre, aunque hoy lo hacemos sin ayuda del Estado. Igual hay gente muy buena que nos ayuda a seguir adelante”.
En ese marco, pidió el compromiso de toda la sociedad: “Nos tienen que ayudar todos, porque los nietos pueden estar en cualquier parte del mundo sin saber quiénes son realmente”.
Finalmente, Carlotto también se refirió a la situación social del país: “No puede ser que haya hambre en un país en el que se cae una semilla al piso y crece una planta. En este país podemos vivir bien todos los argentinos”.
La movilización por los 50 años del golpe volvió a demostrar la vigencia de la memoria colectiva y el reclamo de verdad y justicia, en una jornada atravesada por la historia, pero también por los desafíos del presente.