La Sala “Teresita Ibern” de la Casa de la Cultura se convirtió ayer en un espacio de encuentro y memoria con la presentación oficial del libro “Ni Una Menos, Nuestro Nunca Más: 10 años de luchas y resistencias feministas”. El evento, gestionado por la Mesa Local de Prevención de Violencias por Razones de Género, no solo sirvió para repasar la historia del movimiento, sino también para analizar con crudeza el presente social y político


Un recorrido desde el dolor a la organización
La obra, compilada por Raquel Vivanco, presidenta del Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven», propone un balance sobre lo transitado desde aquella histórica movilización del 3 de junio de 2015. Vivanco recordó que ese «Nunca Más» de las mujeres nació de un hartazgo colectivo tras el femicidio de Chiara Páez, un hecho que transformó la indignación individual en una lucha compartida y organizada.
Durante la charla, se destacó el cambio cultural logrado: el paso de hablar de «crímenes pasionales» a nombrar correctamente los femicidios como una problemática social que atraviesa a todas las mujeres, sin importar su clase social o ideología.
Voces de advertencia sobre el presente
Tanto Vivanco como la rauchense Alfonsina Silvestri, colaboradora clave del libro y coordinadora del Registro Nacional de Femicidios, compartieron diagnósticos preocupantes sobre la coyuntura actual:
- Desmantelamiento estatal: Vivanco denunció un retroceso de casi 40 años en la institucionalidad de género, señalando al Gobierno Nacional actual como «negacionista» de las desigualdades y responsable del cierre de áreas clave de protección.
- La ESI en la cuerda floja: Se subrayó la importancia de la Educación Sexual Integral (ESI) como herramienta de prevención. Las autoras advirtieron que, ante la falta de exigencia estatal para su cumplimiento, la implementación de esta ley ha quedado librada a la voluntad individual de docentes y directivos.
- Vulnerabilidad económica: Se hizo hincapié en que la falta de autonomía financiera sigue siendo un muro para quienes intentan salir de situaciones de violencia, especialmente en un contexto donde las mujeres continúan siendo las más afectadas por la pobreza y el desempleo.

El valor de la memoria y la sensibilidad
Uno de los puntos más destacados de la presentación fue la mención al capítulo dedicado a los familiares de víctimas de femicidio, quienes aportaron cartas personales. Según Vivanco, el objetivo fue humanizar las cifras —que hoy indican un asesinato cada 30 horas en el país— y recordar a las víctimas a través del amor y los recuerdos de quienes las conocieron, lejos del sensacionalismo mediático.
El evento concluyó con un mensaje de la Mesa Local, reafirmando que la memoria es una herramienta política fundamental para defender los derechos conquistados y para seguir proyectando un futuro donde ninguna mujer falte. La jornada en Rauch dejó en claro que, a pesar de los desafíos, la construcción de redes de contención y la organización colectiva siguen siendo la principal forma de resistencia
