Estados Unidos evalúa extender el plazo que le impuso a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz, tras una propuesta de Pakistán. La amenaza de Donald Trump y el riesgo de un conflicto a gran escala generan preocupación mundial.

La crisis en Medio Oriente atraviesa horas decisivas. A poco de cumplirse el ultimátum impuesto por Donald Trump a Irán para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, crece la expectativa por una posible prórroga que podría evitar una escalada militar de gran magnitud.
En las últimas horas, el presidente estadounidense elevó el tono con una advertencia que generó impacto global.
“A whole civilisation will die tonight” (“una civilización entera morirá esta noche”), escribió el mandatario en redes sociales,
En referencia a las consecuencias que podría tener una eventual ofensiva si no se cumple con la exigencia planteada a Teherán.
El plazo fijado por Washington está a punto de expirar en un contexto marcado por amenazas cruzadas, movimientos militares y una creciente preocupación internacional ante la posibilidad de un conflicto abierto.
En este escenario, Pakistán tomó protagonismo diplomático. El gobierno encabezado por Shehbaz Sharif solicitó formalmente a Estados Unidos una prórroga de dos semanas para abrir una instancia de negociación y evitar un enfrentamiento directo.
La propuesta busca generar un margen para la diplomacia e incluye la posibilidad de avanzar en un esquema de alto el fuego temporal junto con la reapertura parcial del estrecho, uno de los puntos más sensibles del conflicto.
El estrecho de Ormuz es una vía marítima clave para el comercio global, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Su bloqueo por parte de Irán, en respuesta a acciones militares previas, provocó un fuerte impacto en los mercados energéticos y encendió las alarmas a nivel internacional.
Desde la Casa Blanca confirmaron que Trump analiza el pedido, aunque no hay una decisión definitiva. En paralelo, Estados Unidos mantiene su postura de presión sobre Irán, mientras refuerza su presencia militar en la región.
Por su parte, Irán sostiene una posición firme y advierte que responderá ante cualquier ataque. Las autoridades de Teherán también dejaron trascender que solo aceptarán negociaciones bajo condiciones más amplias, incluyendo el levantamiento de sanciones.
El conflicto ya registra episodios de violencia en territorio iraní y amenazas de represalias contra intereses estadounidenses y aliados, lo que eleva el riesgo de una escalada regional con impacto global.
No es la primera vez que el mandatario estadounidense evalúa extender un ultimátum en este conflicto. Sin embargo, el endurecimiento del discurso en las últimas horas refleja un escenario más volátil y con menor margen de maniobra.
La intervención de Pakistán aparece, por ahora, como una de las principales alternativas para descomprimir la crisis. La posibilidad de una prórroga podría abrir una ventana para la negociación, aunque el tiempo apremia.
El mundo sigue en alerta. La decisión que tome Estados Unidos en las próximas horas será clave para definir si se abre un camino diplomático o si, por el contrario, la región entra en una nueva fase de conflicto con consecuencias imprevisibles.