
Los politólogos no adivinamos resultados. Estudiamos comportamientos, instituciones y relaciones de fuerza, y para hacerlo, en ocasiones, nos valemos de herramientas que van desde el análisis histórico y territorial hasta la estadística y la simulación computacional. A partir de la serie electoral de Rauch entre 2003 y 2025, construimos más de tres millones de elecciones posibles para explorar -no predecir- bajo qué condiciones podría definirse la competencia municipal de 2027.
Más de tres millones de elecciones simuladas permiten observar cómo puede cambiar la competencia electoral de Rauch cuando varían la participación, la fortaleza de Fuerza Patria y la forma en que se organiza la oferta no peronista. No es una encuesta ni una predicción cerrada. Es una manera ordenada y científica de pensar futuros posibles.

Rauch 2027 no tiene un resultado escrito. Tampoco puede explicarse mediante una suma mecánica de los votos obtenidos en elecciones anteriores. Entre una elección y otra cambian la participación, las alianzas, los candidatos, el clima político y la capacidad de cada espacio para conservar o movilizar a su electorado.
No podemos preguntarnos quién va a ganar, como si el futuro ya estuviera disponible. Pero sí: bajo qué condiciones cada fuerza o alianza tendría mayores probabilidades de imponerse en la elección municipal de 2027.
La primera conclusión a la que arribamos a partir del análisis desarrollado por el Observatorio Político de Rauch (OPR) es clara.
Fuerza Patria aparece como favorita cuando la participación permanece baja y el espacio no peronista compite fragmentado.
Ese espacio pasa a tener mayores probabilidades cuando combina unidad y recuperación de la participación.
Entre esos dos extremos se encuentra la verdadera zona de incertidumbre electoral.
QUÉ SIGNIFICA SIMULAR UNA ELECCIÓN.
Una simulación electoral es un experimento estadístico. En lugar de producir un único resultado, el modelo genera miles de elecciones posibles.

En cada una varían, dentro de límites previamente establecidos, la cantidad de votantes, los votos positivos, el caudal de las principales fuerzas, la retención de las alianzas y el efecto de candidatos o campañas.
El procedimiento utilizado se conoce como método de Monte Carlo. Su lógica es repetitiva: el programa sortea valores plausibles para las variables, construye una elección completa, registra el ganador y vuelve a empezar.
Si una fuerza gana 16.000 de 20.000 elecciones simuladas, el modelo le asigna una probabilidad de victoria del 80% bajo esas condiciones. Eso no significa que el resultado real vaya a ser exactamente ese. Significa que esa fuerza ganó ocho de cada diez elecciones posibles construidas con los supuestos utilizados.
La ventaja del método es que incorpora incertidumbre. No obliga a elegir una única cifra para la participación, los votos de cada fuerza o la capacidad de retención de una alianza.
La limitación es igualmente importante: una simulación sólo puede explorar aquello que fue incluido en el modelo. No puede anticipar candidaturas desconocidas, conflictos futuros, ni cambios políticos excepcionales.
POR QUÉ USAMOS R Y EL MÉTODO DE MONTE CARLO.
R es un lenguaje de programación y un entorno de trabajo orientado al análisis estadístico, el tratamiento de datos y la producción de gráficos. Es software libre y se utiliza ampliamente en universidades, organismos públicos, centros de investigación y ámbitos profesionales.
En este trabajo nos permitió reunir y ordenar la serie electoral de Rauch, calcular indicadores como la participación y el número efectivo de partidos, establecer de manera explícita los supuestos del modelo y ejecutar millones de elecciones simuladas.
También ofrece una ventaja central: la reproducibilidad. El análisis no depende de una cuenta aislada o de una planilla cerrada. El código deja registrado qué datos se utilizaron, cómo se ponderaron y qué operaciones se realizaron.
Si modificamos un supuesto -por ejemplo, la participación o la capacidad de una alianza para conservar los votos de sus integrantes- podemos volver a ejecutar el programa y observar cómo cambian los resultados.
¿Por qué elegimos el método de Monte Carlo y no otro?
Porque nuestra pregunta no consiste en obtener una única cifra para 2027, sino en explorar qué podría suceder bajo diferentes condiciones.
La base disponible contiene doce elecciones municipales desde 2003. Además, todavía no están definidas las candidaturas ni las alianzas de 2027 y tampoco contamos con una encuesta local que mida las preferencias actuales.
En esas condiciones, un pronóstico puntual podría aparentar una precisión que los datos no permiten sostener.
Monte Carlo permite trabajar de otra manera. En cada elección simulada varían conjuntamente la participación, la cantidad de votos positivos, el caudal de las fuerzas, la retención de las alianzas y los posibles efectos de las candidaturas o las campañas.
Después observamos con qué frecuencia gana cada alternativa.
Otros métodos también podrían aportar información. Una encuesta permitiría conocer las preferencias declaradas en un momento determinado. Una regresión estadística podría estimar relaciones históricas entre distintas variables. Pero ninguna responde por sí sola a la pregunta condicional que orienta este trabajo: qué ocurre si cambia la participación, si Fuerza Patria conserva determinado caudal o si la oferta no peronista se presenta unida o fragmentada.
Monte Carlo no se utiliza solamente en política electoral. También se emplea para:
- Estimar riesgos en finanzas y seguros.
- Evaluar la seguridad y confiabilidad de obras y sistemas de ingeniería.
- Proyectar la propagación de epidemias y los efectos de distintas intervenciones sanitarias.
- Construir escenarios climáticos y ambientales.
- Calcular tiempos y costos posibles de grandes proyectos.
- Analizar problemas de logística y planificación.
- Evaluar los posibles efectos de políticas públicas.
El método surgió vinculado a problemas de física y cálculo probabilístico, pero luego se extendió a numerosos campos en los que intervienen varias fuentes de incertidumbre.
Repetir millones de veces un modelo no convierte sus supuestos en hechos. Lo que permite es observar sus consecuencias con mayor claridad. Esa diferencia es fundamental:
no utilizamos R y Monte Carlo para adivinar el resultado de 2027, sino para identificar bajo qué condiciones cada escenario electoral se vuelve más o menos probable.
CÓMO CONSTRUIMOS EL MODELO DE RAUCH.
La base reúne las doce elecciones municipales celebradas entre 2003 y 2025. Los resultados provienen de información oficial de la Dirección Nacional Electoral y de la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires.
Todas las elecciones participan de la estimación, aunque las más recientes reciben mayor peso. De esa manera se evita que comportamientos electorales demasiado antiguos determinen mecánicamente el escenario de 2027.
El modelo incorpora:
- La participación y la proporción de votos positivos registrada históricamente.
- El caudal de Fuerza Patria expresado en votos absolutos.
- La trayectoria electoral de Somos, la UCR y sus alianzas anteriores.
- Una estimación específica para LLA basada en 2023 y 2025, los años en los que existió esa oferta.
- Diferentes configuraciones de alianzas y competencia entre fuerzas.
- Posibles fugas hacia otras listas o hacia la abstención.
- Un componente aleatorio para representar efectos de campaña, candidaturas y acontecimientos no observados.
Fuerza Patria se modeló alrededor de tres referencias: 4.000, 4.300 y 4.600 votos. No son pisos ni resultados predeterminados. Son valores medios alrededor de los cuales el programa sortea resultados diferentes en cada elección.
También se analizaron contextos de participación baja, media y alta: 68%, 72%, 76% y 80%.
El modelo principal ejecutó 80.000 elecciones. Luego se realizaron 3.020.000 simulaciones adicionales para comprobar cuánto cambiaban los resultados cuando se modificaban los supuestos centrales. En total se analizaron 3.100.000 elecciones simuladas.
Esa cantidad no reemplaza la calidad de los datos históricos. Sí permite reducir el ruido propio del sorteo y observar con mayor claridad las regularidades del modelo.
LA PARTICIPACIÓN CAMBIA LA ELECCIÓN.
La primera regularidad es la más fuerte. La recuperación de la participación modifica la competencia mucho más que el movimiento aislado de algunos cientos de votos.
Cuando la participación media pasa del 68% al 76%, la probabilidad promedio de victoria de una alianza Somos–PRO sube del 23,9% al 56,4%. Para una alianza Somos–LLA–PRO pasa del 44,5% al 78,1%.
Con una participación del 80%, esas probabilidades alcanzan el 72,2% y el 89,7%, respectivamente.
Esto no significa que todos los nuevos votantes se comporten igual ni que pertenezcan previamente a una fuerza. Indica que una elección con baja participación favorece a quien conserva un núcleo movilizado y relativamente estable. Una elección con mayor concurrencia abre el resultado, especialmente si la oferta no peronista se concentra.

LA FORMA DE LA OFERTA TAMBIÉN IMPORTA.
Las simulaciones nos permitieron comparar cinco configuraciones principales.
| Configura- ción | Condición política | Resultado predominan- te |
|---|---|---|
| Escenario similar a 2025 | Participación baja y sin una reconfiguración relevante | FP gana aproximadamente el 82% |
| Fuerzas separadas | Somos, LLA y PRO compiten por separado | FP gana entre el 75% y el 86% |
| LLA–PRO | Acuerdo parcial con Somos separado | FP continúa siendo favorito |
| Somos–PRO | Hipótesis conservadora, central y favorable | La alianza gana el 36%, 65% y 84% |
| Somos–LLA–PRO | Hipótesis conservadora, central y favorable | La alianza gana el 61%, 83% y 95% |
La fragmentación del espacio no peronista mantiene a Fuerza Patria como favorita.
Una alianza LLA–PRO no modifica sustancialmente la competencia mientras Somos conserve la mayor parte del voto del oficialismo local.
Somos–PRO puede producir una elección competitiva en un contexto de participación media o alta.
La unidad completa del espacio no peronista es la configuración más favorable, aunque tampoco garantiza una victoria si la participación permanece baja y FP conserva un caudal elevado.
No alcanza con sumar siglas. Una alianza puede perder parte de los votos que sus integrantes obtendrían compitiendo por separado. Por eso el modelo incorpora diferentes niveles de retención y posibles fugas hacia otras listas o hacia la abstención.
NUEVE CONTEXTOS DIFERENTES PARA RAUCH.
La combinación entre participación y fortaleza de FP permite observar con mayor precisión dónde se encuentra la frontera competitiva.
| Votos medios de FP | Participación | Somos–PRO | Somos–LLA–PRO |
|---|---|---|---|
| 4.000 | 68% | 45,4% | 71,7% |
| 4.000 | 76% | 80,2% | 94,0% |
| 4.000 | 80% | 90,5% | 98,0% |
| 4.300 | 68% | 19,9% | 43,7% |
| 4.300 | 76% | 56,7% | 81,8% |
| 4.300 | 80% | 75,0% | 93,0% |
| 4.600 | 68% | 6,3% | 18,2% |
| 4.600 | 76% | 32,3% | 58,5% |
| 4.600 | 80% | 51,1% | 78,3% |
Los porcentajes representan probabilidades promedio de victoria, no porcentajes de votos.
Con FP alrededor de 4.000 votos, un espacio no peronista ampliamente unificado aparece como favorito incluso con participación baja.
Con FP cerca de 4.300 votos, una participación del 68% favorece a Fuerza Patria. Si la concurrencia sube al 76%, Somos–PRO entra en una zona competitiva y la alianza completa pasa a ser claramente favorita.
Con FP alrededor de 4.600 votos y participación baja, ninguna configuración no peronista logra acercarse. Con una participación del 76%, la alianza completa vuelve a ser competitiva. Si la concurrencia alcanza el 80%, la elección se abre incluso para una alianza parcial.

DE LA FRAGMENTACIÓN A UNA COMPETENCIA ENTRE POLOS.
El número efectivo de partidos, conocido como NEP, permite medir cuántas fuerzas tienen un peso electoral relevante. No cuenta solamente las listas. También considera su tamaño.
Tres partidos con porcentajes semejantes producen un NEP cercano a tres. Una elección concentrada en dos grandes espacios se acerca a dos.
En las simulaciones, la competencia con las fuerzas separadas se ubica alrededor de 3,04 partidos efectivos. La alianza Somos–PRO reduce el indicador a aproximadamente 2,52. Una alianza Somos–LLA–PRO lo lleva a 2,14.
No se trata solamente de quién suma más votos. Cambia la estructura misma de la competencia: de una elección fragmentada a otra organizada alrededor de dos polos.

QUÉ DICEN Y QUÉ NO DICEN LAS SIMULACIONES.
El modelo permite comparar condiciones. No habilita a afirmar que una fuerza obtendrá un porcentaje exacto ni que una alianza todavía inexistente conservará automáticamente todos los votos de sus integrantes.
Tampoco reemplaza encuestas, estudios cualitativos, conocimiento territorial ni análisis de candidaturas.
La base local contiene doce elecciones. Es toda la serie reciente disponible, pero continúa siendo una cantidad pequeña para estimar comportamientos futuros. LLA sólo tiene antecedentes municipales en 2023 y 2025. Las estimaciones sobre fuerzas que no presentaron una lista propia reciente son hipótesis de escenario, no mediciones directas.
La participación y la procedencia de los votos también se modelan como variables separadas. Por eso no puede afirmarse que una fuerza determinada vaya a provocar por sí sola una recuperación de la concurrencia electoral.
Las probabilidades son condicionales a los parámetros utilizados. Si cambian las alianzas, las candidaturas o el contexto nacional y provincial, el modelo deberá actualizarse.
LA ZONA DE INCERTIDUMBRE DE RAUCH 2027.
Las simulaciones permiten ordenar el panorama sin clausurarlo.
Fuerza Patria no necesita crecer para ganar.
Puede imponerse conservando aproximadamente su caudal reciente si la participación permanece baja y el espacio no peronista compite dividido.
El oficialismo municipal conducido por Somos tampoco gana solamente por firmar un acuerdo. Necesita conservar los electorados que integren una eventual alianza y, sobre todo, participar de una elección con mayor movilización.
La elección de 2027 puede adquirir formas muy diferentes. Puede parecerse a 2025, con abstención elevada y ventaja para Fuerza Patria. Puede transformarse en una competencia cerrada entre FP y una alianza parcial encabezada por el oficialismo local. O puede organizarse alrededor de dos grandes polos si el espacio no peronista alcanza un acuerdo amplio.
El resultado no está escrito. Pero tampoco depende de una sola candidatura ni de una suma aritmética de sellos partidarios. Dependerá de quién conserve su voto, quién consiga movilizar a quienes se abstuvieron y cómo se organice finalmente la oferta electoral.
Allí, y no en una cifra aislada, se encuentra la verdadera disputa por Rauch en 2027.
Fuente: elaboración propia sobre resultados oficiales de la Dirección Nacional Electoral y la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires. Simulador electoral de Rauch 2027 programado en R mediante el método de Monte Carlo.