En una jornada histórica para la salud local, la Unidad de Oncología «Rosa Noemí Cowes» recibió un freezer y cascos de gel destinados a evitar la caída del cabello durante la quimioterapia, un logro colectivo impulsado por el compromiso social de Las Espartanas y el apoyo incondicional de LALCEC.

En una mañana donde la emoción se palpó en cada rincón del Hospital Municipal, la entrega del equipamiento para el tratamiento de cascos fríos marcó el cierre de un círculo de solidaridad que comenzó con una idea y se concretó gracias al esfuerzo de toda una comunidad. Este proyecto, ideado por el grupo Las Espartanas en conjunto con LALCEC Rauch, permite que a partir de hoy los pacientes oncológicos cuenten con una herramienta fundamental para mitigar uno de los efectos más visibles y dolorosos de la quimioterapia: la alopecia.
La solidaridad colectiva, se tradujeron en la llegada de 30 cascos y un freezer que permitirán realizar la técnica de hipotermia capilar de forma gratuita en la ciudad.
La iniciativa no fue el logro de una sola persona, sino una red de voluntades donde cada eslabón fue vital: desde Graciela Pettinato, quien donó el freezer en la localidad de Pilar, hasta aquellos colaboradores anónimos que lo trasladaron hasta Rauch sin costo alguno. La compra de los cascos fue posible gracias a las donaciones de Marcos Balda, la Cooperativa de transporte y Horacio Ceiberti, mientras que la empresa Sanifresh, a través de su titular Daniel Mazafre, no solo mejoró los costos para que la ciudad pudiera adquirir más unidades, sino que sumó la donación de cuatro cascos adicionales y viajó personalmente para brindar una charla sobre el uso y cuidado de los mismos. Detalles como el ploteo del freezer realizado por Sotero Rodríguez y las 12 toallas aportadas por Silvia García completan este equipo de insumos que fue entregado esta mañana.
La Dra. Ana Roncoroni y el equipo de oncología recibieron con gratitud los elementos y explicaron que el procedimiento de los cascos de gel frio se basa en un principio científico que tiene gran porcentaje de efectividad: el frío extremo genera una vasoconstricción en el cuero cabelludo, al enfriar los folículos pilosos se reduce el flujo sanguíneo y, por ende, la cantidad de fármacos citotóxicos que llegan a la raíz del cabello, protegiéndolo de la caída. Como bien señalan las voces de quienes han pasado por este proceso, conservar el pelo no es una cuestión de vanidad, sino una forma de «verse sana» frente al espejo y mantener la fortaleza psicológica necesaria para encarar la enfermedad de una manera diferente.
Con esta entrega, la unidad oncologica «Rosa Noemí Cowes» no solo suma equipamiento , sino que se convierte en un símbolo de lo que una comunidad organizada puede lograr cuando el objetivo es el bienestar del prójimo.
Las Espartanas y LALCEC han demostrado que, cuando se trata de salud, el compromiso de ponerse un proyecto «al hombro» puede cambiarle la vida a muchos vecinos, permitiéndoles transitar sus tratamientos con autoestima y mucha esperanza .
Hoy, en Rauch, la lucha contra el cáncer cuenta con un aliado más: el calor de una comunidad que decidió enfriar el dolor para transformarlo en esperanza.