
El exrugbista y comunicador brindó su desgarrador testimonio sobre adicciones en Rauch. Al advertir que la convocatoria de jóvenes en el salón oficial no era la esperada, decidió romper el protocolo e ir a buscar a las divisiones juveniles directamente a las canchas del club, convirtiendo una jornada formal en un movilizador cara a cara bajo la luna.
La localidad de Rauch vivió una jornada de profunda sensibilidad y compromiso social el pasado martes 1 de septiembre, con la visita de Joaquín Del Carril. El exjugador de rugby del club CUBA y comunicador con trayectoria en señales de renombre como ESPN y TyC Sports se presentó en las instalaciones del SUM del Centro Empleados de Comercio, ubicado en Aveleyra 263, para brindar su disertación titulada “Camino a la sanación: la dura historia de una adicción”.
El encuentro, que por su gran impacto comunitario fue declarado de Interés Municipal, fue organizado de manera conjunta por el Club San Lorenzo y Campos & Asociados, reuniendo a algunos funcionarios del Gobierno Municipal, dirigentes de clubes deportivos, referentes institucionales y vecinos.
Ante el auditorio, Del Carril expuso su propia historia de vida tras haber atravesado más de 30 años de adicción a la cocaína, un infierno del que logró salir tras una profunda reconstrucción personal y familiar. Con una honestidad brutal, habló sobre las heridas no resueltas de la infancia, las inseguridades propias de la juventud, el dolor que genera la constante comparación con los demás y el proceso familiar que significó recomponer y sanar el vínculo con sus hijas, transmitiendo un mensaje de esperanza y demostrando con firmeza que «se puede» salir adelante.

Sin embargo, el verdadero quiebre de la jornada ocurrió pasadas las 9 de la noche, al concluir la charla programada. Al advertir que en el salón de OSECAC no había demasiada gente y que él esperaba encontrarse con más chicos para transmitirles su mensaje de prevención, Joaquín no dudó en romper cualquier protocolo o formalidad burocrática.
Decidido a que su experiencia de vida llegara de manera efectiva a los adolescentes, les preguntó a los organizadores si había jóvenes entrenando en ese momento en el club y si podían llevarlo hasta allí de inmediato. Al confirmarle que las divisiones de primera y reserva se encontraban en plena actividad física en el campo de juego, Del Carril se trasladó rápidamente al predio deportivo.
Sin previo aviso ni preparativos, el disertante ingresó a la cancha e interrumpió el entrenamiento de los deportistas locales. Allí mismo, bajo una hermosa luna y en el centro del césped, los reunió en círculo para brindarles una charla improvisada, sumamente genuina y directa al corazón que dejó a los jóvenes absolutamente conmovidos, entusiasmados y agradecidos por la increíble cercanía del exdeportista.
De esta manera, lo que comenzó como un encuentro formal se transformó naturalmente en dos charlas en una sola noche.
Este noble gesto dejó en Rauch una lección imborrable de prevención activa, demostrando de manera sumamente profesional que cuando el cántaro no va a la fuente, son los líderes comprometidos quienes deben salir al barro a buscar a los jóvenes allí donde habitan sus pasiones.
