La empresa no logró superar el concurso preventivo iniciado en 2025 y acumula una deuda superior a los 120 millones de dólares. La medida marca el fin de su estructura actual.

La histórica cooperativa láctea SanCor solicitó formalmente su propia quiebra en abril de 2026 ante la imposibilidad de revertir su crítica situación financiera, luego de no poder superar el concurso preventivo iniciado el año pasado.
La presentación fue realizada en la Justicia con sede en Rafaela, tras coincidir informes de la sindicatura, el comité de control y la administración judicial en que la empresa se encuentra en un estado de insolvencia que hace inviable la continuidad de sus operaciones en las condiciones actuales.
Según trascendió, la firma arrastra un pasivo superior a los 120 millones de dólares y mantiene compromisos incumplidos con más de 1.500 acreedores, además de una fuerte caída en su nivel de producción y estructura operativa.
Desde la ATILRA denunciaron que la empresa adeuda salarios, aguinaldos y otras obligaciones laborales correspondientes a los últimos ocho meses. El gremio sostuvo que durante ese tiempo la actividad se sostuvo “gracias al esfuerzo de los propios trabajadores”, en medio de un deterioro sostenido.
La crisis de SanCor no es reciente. Es el resultado de años de dificultades financieras, endeudamiento en moneda extranjera, caída del consumo interno y conflictos gremiales. A esto se sumó en febrero de 2026 la quiebra de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), que operaba bajo licencia productos como yogures y postres, lo que derivó en más de 400 despidos.
El escenario actual implica, en los hechos, el cese de actividades de una de las empresas más emblemáticas de la industria láctea argentina, con fuerte impacto en distintas localidades y economías regionales.
No obstante, desde ATILRA señalaron que la quiebra no necesariamente significa el final definitivo de la marca. Plantean que podría abrirse una instancia de reorganización bajo nuevas condiciones, con participación de los trabajadores, que permita recuperar la actividad productiva en el futuro.
El caso de SanCor marca un nuevo capítulo en la crisis de empresas históricas del país y reabre el debate sobre el rol del Estado, el mercado interno y la sustentabilidad de las economías regionales en el actual contexto económico.