En las últimas horas se desató una fuerte polémica en el sur del país, más precisamente en la provincia de Chubut, donde comenzó a comercializarse carne de burro en carnicerías, algo inédito para el consumo masivo en Argentina.

La iniciativa surgió de un productor rural en la zona de Punta Tombo y ya dejó de ser una prueba: desde abril, la carne se vende al público a unos 7.500 pesos el kilo, posicionándose como una opción mucho más económica frente a la carne vacuna.
Según sus impulsores, se trata de una alternativa productiva ante la crisis del sector ovino en la Patagonia, afectado por factores como el clima, la baja rentabilidad y la depredación.
Además, aseguran que la carne de burro es nutritiva, magra y con características similares a la carne vacuna, incluso más tierna en algunos cortes.
Sin embargo, la propuesta generó un fuerte debate social y cultural. Mientras algunos la ven como una opción accesible en un contexto de altos precios, otros rechazan su consumo por una cuestión de costumbre y vínculo histórico con el animal.
Incluso se están organizando degustaciones para que la gente pueda probarla y así intentar romper prejuicios.
El tema ya instaló una discusión de fondo: hasta dónde pueden cambiar los hábitos alimenticios en medio de la crisis económica
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