RauchNews dialogó con los más de 25 transportistas que sostienen el vínculo logístico de la ciudad, quienes denuncian que la actividad atraviesa un escenario terminal con gastos operativos de hasta 4 millones de pesos mensuales. Ante una caída estrepitosa en la demanda y la competencia informal, el sector advierte que el oficio histórico que une a la región podría extinguirse en pocos años.

La red de transporte que conecta a Rauch con Tandil, Buenos Aires, La Plata,Mar del Plata, Azul y Olavarría se encuentra en una encrucijada sin precedentes que supera, según sus protagonistas, los peores momentos de las restricciones sanitarias.
En la actualidad, aproximadamente 26 comisionistas y dos servicios de carga pesada intentan sostener una estructura de costos que se ha vuelto asfixiante. Mientras que un camión de carga pesada requiere minimo un millón de pesos solo para realizar un viaje semanal a Buenos Aires, los comisionistas que operan unidades livianas viajando dos u tres veces por semana enfrentan gastos fijos mensuales que oscilan entre los 2 millones y los 4 millones de pesos. Este presupuesto debe cubrir seguro, VTV y habilitaciones, además de servicios de mantenimiento minimos, sin contar por ejemplo roturas del vehiculo o que un recambio de neumáticos oscila los 1.700.000 pesos.
Esta presión económica coincide con la situación contextual del país y un estancamiento del consumo local, donde el 96% de los comercios de Rauch no logra ganarle a la inflación, reduciendo drásticamente el movimiento de mercaderías. Los transportistas denuncian que «quienes hoy menos trabajan lo hacen apenas al 50%» de su capacidad. La crisis se ve agravada por la digitalización de documentos y estudios médicos que antes viajaban en papel, y por el auge del comercio electrónico con envíos gratuitos que desplazan al comisionista tradicional. Además, el sector enfrenta una «competencia desleal» a través de personas en grupos de WhatsApp que ofrecen viajes compartidos y encomiendas a precios bajos, evadiendo los costos y habilitaciones que el servicio formal sí debe cumplir.
El panorama ha llevado a que muchos profesionales con más de 25 años de trayectoria evalúen cambiar de actividad, lamentando que hoy no se valore el profesionalismo ni la responsabilidad de quienes por años han realizado la actividad.
Los estudiantes también han modificado sus hábitos, optando por el micro por sus descuentos o compartiendo gastos en viajes informales, lo que deja a los vehículos habilitados —incluso aquellos que cuentan con servicios adicionales como Wi-Fi— con una rentabilidad casi nula. Ante depósitos en Buenos Aires que se encuentran «muy tranquilos» y una caída generalizada de los encargos, los trabajadores de las distintas rutas coinciden en un diagnóstico desgarrador: de no mediar cambios, esta actividad esencial para la comunidad de Rauch desaparecerá definitivamente en los próximos años
