
ORGANIZACIÓN, UNIDAD Y REPRESENTACIÓN POPULAR.
La propuesta «Pablo Masciángelo», encabezada por Liliana Cirullo y Daniel César Marín, participará de las elecciones del 3 de noviembre para el período 2026–2030. El encuentro del Día de la Lealtad convocó a reconstruir los lazos sociales y fortalecer la organización desde las bases. Una mirada sobre la historia de la CTA, sus diferencias con la CGT y los desafíos de articular a los distintos sectores del campo popular.
La Lista 10 «Pablo Masciángelo» de la Regional Arbolito de la CTA de los Trabajadores realizó su presentación el sábado 17 de octubre en el Centro Cultural, Político y Social «La Pieza» de Rauch. La actividad se desarrolló en el marco del Día de la Lealtad y puso en primer plano una convocatoria a fortalecer la unidad y la organización.
La propuesta está encabezada por Liliana Cirullo, quien busca renovar su mandato como secretaria general, y Daniel César Marín, secretario general de SUTEBA Rauch, como candidato a secretario adjunto.
Las elecciones se realizarán el 3 de noviembre y definirán las autoridades para el período 2026–2030. En los niveles nacional y bonaerense, la Lista 10 postula a Roberto Baradel y Raúl Calamante, respectivamente, para las secretarías generales.
En los mensajes compartidos por Liliana Cirullo sobre la jornada, la lealtad apareció asociada al compromiso con las causas populares, la soberanía y la justicia social. La convocatoria propuso recuperar el tejido social y construir organización desde las bases, con protagonismo de quienes sostienen cotidianamente las luchas.
«La lealtad es con más unidad» fue una de las consignas.
Su sentido remite a una discusión que atraviesa la historia sindical: cómo reunir demandas y experiencias diversas para construir una capacidad de acción colectiva.
UN NOMBRE QUE RECUPERA UNA TRAYECTORIA.
La lista lleva el nombre de Pablo Masciángelo, histórico militante sindical, fundador de la CTA y del SUTEBA y partícipe de la organización de COOPTEBA, vinculada con el acceso a la vivienda de trabajadores de la educación.
Masciángelo falleció el 28 de abril de 2026. En septiembre fue homenajeado en la sede de la CTA de los Trabajadores de la provincia de Buenos Aires, en La Plata, donde uno de los salones recibió su nombre. Su trayectoria reúne dimensiones que permiten comprender la propuesta de la central: organización gremial, militancia política y construcción de respuestas colectivas a necesidades sociales.
LA CTA Y LAS TRANSFORMACIONES DEL MUNDO DEL TRABAJO.
La CTA surgió en un período de profundas transformaciones económicas y sociales. Las privatizaciones, la pérdida de puestos de trabajo y la precarización durante los años noventa plantearon un problema de representación: cómo organizar a quienes quedaban fuera del empleo asalariado estable.
Su construcción tuvo un antecedente decisivo en el encuentro de Burzaco del 17 de diciembre de 1991. El 14 de noviembre de 1992 se constituyó el Congreso de los Trabajadores Argentinos, con más de 2.500 delegados. Entre sus impulsores estuvieron Víctor De Gennaro, Germán Abdala y Mary Sánchez, junto con sindicatos y organizaciones de jubilados y desocupados. Ese proceso daría lugar a la Central de Trabajadores de la Argentina.
La respuesta organizativa incorporó una definición:
la condición de trabajador no desaparece cuando se pierde el empleo. Quienes trabajan, trabajaron o buscan trabajo debían encontrar un espacio de representación.
Dos herramientas expresaron esa concepción: la afiliación directa y el voto individual y secreto para elegir autoridades. El estatuto de la CTA de los Trabajadores contempla la incorporación directa y también a través de sindicatos, organizaciones sociales, mutuales y cooperativas. La participación en la central puede, por lo tanto, construirse por distintas vías.
Esa apertura permitió reunir a trabajadores formales, precarios, cuentapropistas, autogestionados y jubilados, junto con organizaciones barriales y comunitarias.
La dimensión territorial adquirió relevancia porque muchas necesidades compartidas -vivienda, servicios, salud o alimentación- atraviesan situaciones laborales diferentes.
La articulación con estudiantes también debe comprenderse dentro de esa construcción. La defensa de la educación pública generó espacios de encuentro entre docentes, jóvenes y otros sectores sociales. La Carpa Blanca, sostenida frente al Congreso entre 1997 y 1999, reunió apoyos de estudiantes, organismos de derechos humanos, artistas y organizaciones de desocupados. En 2001, el Frente Nacional contra la Pobreza —FRENAPO— amplió esa convergencia alrededor de propuestas de protección social.
CTA Y CGT: MODELOS DE REPRESENTACIÓN Y TRADICIONES DE LUCHA.
La CGT tiene una historia anterior. Fue fundada el 27 de septiembre de 1930 mediante la unión de la Unión Sindical Argentina y la Confederación Obrera Argentina. Su protagonismo se consolidó durante el peronismo, junto con la ampliación de los derechos laborales y la organización sindical por actividad. El empleo asalariado formal constituyó el principal soporte de su representación y de su capacidad de negociación.
Para comparar ambas experiencias conviene precisar qué significa hablar de sindicatos reconocidos. La personería gremial es un reconocimiento estatal dentro del sistema sindical argentino; no convierte a una organización en una dependencia del gobierno ni determina por sí misma su orientación política.
La CTA también se construyó con organizaciones que tenían personería gremial, como ATE y CTERA.
Su diferencia más significativa estuvo en combinar esa base sindical con la afiliación directa y la apertura hacia sectores cuya representación no podía depender exclusivamente de conservar un empleo formal.
Esa distinción tampoco permite distribuir etiquetas permanentes de moderación y combatividad. En el universo cegetista convivieron corrientes negociadoras, posiciones de confrontación y experiencias que combinaron ambas estrategias. La CGT de los Argentinos, encabezada por Raimundo Ongaro desde 1968, fue una referencia del sindicalismo combativo frente a la dictadura de Onganía. Las movilizaciones cegetistas contra la última dictadura también forman parte de esa tradición de resistencia.
La CTA, por su parte, hizo de la oposición a las políticas neoliberales una marca de origen. La democracia sindical, la autonomía y la ampliación de la representación fueron principios de su construcción.
Su recorrido posterior incluyó diferencias internas y debates sobre la relación con los gobiernos, mientras que las dos CTA han recuperado en documentos conjuntos la unidad y aquellos principios fundacionales.
El carácter combativo de una organización debe examinarse en sus prácticas: qué intereses defiende, cómo participan sus integrantes, qué conflictos sostiene y qué capacidad tiene para obtener respuestas. La negociación y la protesta son herramientas cuyo alcance depende de las circunstancias y de la estrategia que las orienta.
Como interpretación, sus distintas bases de organización también ayudan a comprender sus formas de intervención. La representación de trabajadores concentrados en una actividad facilita determinadas medidas de fuerza y negociaciones sectoriales. La articulación territorial busca reunir demandas más dispersas y construir capacidad de acción entre personas que no comparten un mismo empleador. Ambas formas pueden encontrarse y complementarse.
QUÉ ES EL CAMPO POPULAR Y POR QUÉ IMPORTA SU ARTICULACIÓN.
La expresión campo popular se utiliza para nombrar a un conjunto heterogéneo de sectores sociales y organizaciones que construyen demandas vinculadas con el trabajo, la igualdad, los derechos y la participación democrática.
Puede comprender a trabajadores formales e informales, desocupados, jubilados, cooperativistas, estudiantes y organizaciones barriales, campesinas, feministas y de derechos humanos. Sus límites son discutidos: no es una categoría jurídica ni un espacio con conducción única. Tampoco supone que todas esas personas se reconozcan bajo esa denominación o compartan una identidad partidaria.
Su articulación es una tarea política. Requiere reconocer diferencias, debatir prioridades y construir acuerdos entre experiencias que suelen aparecer separadas. El salario, la jubilación, la vivienda, la educación y las condiciones de vida en los barrios tienen puntos de encuentro, pero esos vínculos necesitan organización para convertirse en una agenda común.
Allí reside la importancia de reunir a los distintos sectores: ampliar la capacidad de hacer visibles sus problemas, sostener reclamos e intervenir en las decisiones que los afectan. Para el sindicalismo, esa articulación permite abordar situaciones que exceden el lugar de trabajo y acercarse a quienes carecen de representación laboral estable.
También exige reciprocidad. Los sectores con mayor capacidad de organización pueden contribuir a visibilizar demandas menos escuchadas, mientras que las organizaciones territoriales aportan conocimientos y experiencias sobre problemas que no siempre llegan a las agendas gremiales.
La unidad adquiere contenido cuando se traduce en participación, decisiones compartidas, solidaridad entre conflictos y continuidad del trabajo colectivo.
Ese es el desafío que permite evaluar una convocatoria a organizarse desde las bases: que las personas puedan expresar sus necesidades e intervenir en la definición del rumbo común.
LA INTEGRACIÓN COMPLETA DE LA LISTA 10.
La boleta presentada, cuyo encabezado consigna «Reg. Rauch», propone la siguiente integración para el período 2026–2030.
