Los «Tres Leones» vencieron 6-4 a Francia en Miami con un triplete de Bukayo Saka y un cierre espectacular de Jude Bellingham. Pese a la derrota, Kylian Mbappé hizo historia al convertirse en el máximo goleador de todos los tiempos en la Copa del Mundo, superando la marca de Lionel Messi.

En uno de los encuentros más atractivos, cambiantes y espectaculares en la historia de la Copa del Mundo, la selección de Inglaterra derrotó por 6 a 4 a Francia en el Hard Rock Stadium de Miami para adueñarse del tercer puesto del Mundial 2026. El partido, que quedará registrado como el encuentro por el tercer lugar con mayor cantidad de goles en la historia del certamen, ofreció una lluvia de emociones que mantuvo el suspenso hasta el pitazo final del árbitro venezolano Jesús Valenzuela.
Un vendaval inglés en la primera mitad El equipo dirigido por Thomas Tuchel, que presentó una alineación con varios cambios respecto a las semifinales, dominó a voluntad los primeros 45 minutos. La ráfaga ofensiva comenzó apenas a los 3 minutos con un golazo de Declan Rice desde fuera del área. Poco después, a los 18′, el defensor Ezri Konsa amplió la ventaja con un cabezazo tras un tiro de esquina. La figura de la noche, Bukayo Saka, frotó la lámpara antes del descanso con un doblete a los 37′ y 45′, mandando a los equipos a los vestuarios con un categórico e impensado 4-0 a favor de los británicos.
El despertar galo y el récord de Mbappé En el complemento, el conjunto de Didier Deschamps reaccionó con una producción arrolladora liderada por su capitán. Kylian Mbappé anotó a los 48′ y 66′, alcanzando los 10 tantos en este torneo y sumando un total de 22 goles en la historia de los Mundiales, superando así los 21 gritos de Lionel Messi. Junto a un gol de Bradley Barcola, Francia logró ponerse 4-3 y quedar a tiro del empate, sembrando el nerviosismo en la defensa inglesa.
Cierre de locura y podio millonario Cuando el partido quemaba, Saka apareció nuevamente para sellar su hat-trick desde el punto penal a los 87′. Aunque Ousmane Dembélé volvió a descontar para los franceses en el tiempo adicional, la última palabra la tuvo el ingresado Jude Bellingham, quien realizó una «jugada maradoniana» de área a área para sentenciar el 6-4 definitivo.
Con este triunfo, Inglaterra logra su mejor clasificación en una cita mundialista desde el título obtenido en 1966. Además de la gloria deportiva y la medalla de bronce, el seleccionado inglés recibirá un premio acumulado de 30.5 millones de dólares por parte de la FIFA, mientras que Francia se embolsará 28.5 millones tras finalizar en la cuarta posición.
