
Hoy, 17 de agosto, la Argentina se detiene para conmemorar un nuevo aniversario del fallecimiento del General José de San Martín, ocurrido en 1850. A 176 años de su muerte, su figura se alza no solo como el principal héroe y prócer nacional, sino como una pieza fundamental para la emancipación de los pueblos latinoamericanos.
Los últimos instantes en Boulogne-sur-Mer
El Libertador falleció a los 72 años en su casa alquilada de Boulogne-sur-Mer, Francia, a las tres de la tarde. Según las crónicas, aquel 17 de agosto de 1850 comenzó con calma; San Martín pidió que le leyeran los diarios y mantuvo su lucidez característica pese a su frágil salud y su casi total ceguera por cataratas. Tras un malestar repentino, pronunció la conmovedora frase: “Esta es la fatiga de la muerte”. La leyenda cuenta que, en ese preciso momento, el reloj de la casa se detuvo y aún hoy marca las 3 en punto.
Una vida dedicada a la libertad
Nacido en Yapeyú el 25 de febrero de 1778, San Martín se formó militarmente en España, donde participó en 31 acciones bélicas antes de decidir regresar a América en 1812 para sumarse a la causa independentista. Su genio militar quedó plasmado en hitos como la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo, el triunfo en San Lorenzo y, fundamentalmente, el Cruce de los Andes.
Esta última es considerada una de las mayores hazañas de la historia militar universal. Entre enero y febrero de 1817, San Martín lideró a más de 5.000 hombres a través de cumbres que superaban los 4.000 metros de altura, enfrentando temperaturas extremas de hasta 40 °C de amplitud térmica entre el día y la noche. Cabe destacar que, debido a la dureza del terreno, el General realizó gran parte del trayecto en mula o incluso en camilla, debido a sus constantes dolencias de úlcera estomacal y gota.
El legado ético y político
Más allá de sus victorias en Chacabuco y Maipú, que aseguraron la libertad de Chile, y su proclamación de la independencia del Perú en 1821, San Martín dejó un legado de valores. En 1825, redactó las Máximas para su hija Mercedes, una lista de consejos que sintetizaban sus ideales educativos: el amor a la verdad, el respeto a la propiedad ajena y la caridad con los pobres.
Su renuncia a los cargos públicos tras la Entrevista de Guayaquil con Simón Bolívar y su posterior exilio en Europa reflejaron su determinación de no participar en guerras civiles ni derramar sangre de hermanos. En su testamento, legó su famoso sable corvo —considerado «la Ferrari de los sables» de su época— a Juan Manuel de Rosas por su firmeza en la defensa de la soberanía nacional.
Conmemoraciones y presencia mundial
Hoy, los restos del Libertador descansan en el mausoleo de la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, custodiados por una guardia de honor de sus Granaderos. Su memoria trasciende fronteras; se le rinden homenajes con monumentos en ciudades tan diversas como Nueva York, Berlín, Londres, Madrid y Viena.
Para honrar su memoria en este feriado, el Instituto Nacional Sanmartiniano realiza ceremonias oficiales, mientras que distintos medios transmiten obras sobre su vida, como el film “Revolución: El Cruce de los Andes” y el documental “El exilio de San Martín”.
