A través de la Resolución 144/2026, el Poder Ejecutivo busca reducir la planta estatal y optimizar el gasto público. Mientras el personal de planta permanente evalúa la adhesión al programa, en la ciudad de Rauch la medida tiene un impacto significativo: se confirmó que 14 rauchenses trabajan en la dependencia local, y mientras algunos ya decidieron retirarse, otros analizan la propuesta frente al plazo que vence el 15 de junio

El Gobierno Nacional, en el marco de sus políticas de modernización y eficiencia, activó un nuevo Sistema de Retiro Voluntario destinado exclusivamente al personal de planta permanente del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). La medida, oficializada mediante la Resolución 144/2026, establece un esquema de desvinculación para los agentes que, por su trayectoria o situación personal, consideren oportuno iniciar una nueva etapa.
Condiciones y plazos del programa
El periodo de adhesión general se fijó originalmente hasta el 31 de mayo de 2026, pero la normativa contempla una prorroga excepcional de 15 días corridos. De esta manera, los trabajadores tienen tiempo para decidir su futuro laboral hasta el próximo 15 de junio.
Según los términos del programa, los agentes que opten por el retiro recibirán una gratificación extraordinaria de 1,5 veces su remuneración bruta mensual por cada año de servicio. El cálculo de este beneficio incluye topes específicos según la edad del trabajador:
- Hasta los 60 años: Se aplica la fórmula base sin restricciones adicionales.
- Entre los 61 y 63 años: Rige un tope de 24 haberes brutos.
- A partir de los 64 años: El límite se reduce a 12 haberes brutos.
La situación en Rauch: 14 locales frente a una decisión clave
La implementación del retiro voluntario ha generado un fuerte eco en la comunidad de Rauch. Actualmente, en la oficina local del INTA desempeñan tareas 14 trabajadores rauchenses, además de agentes oriundos de otras ciudades.
Dentro de este grupo de 14 rauchenses, el clima es de profunda evaluación personal. Mientras que algunos ya tendrían decidido aceptar el retiro, otros continúan analizando los números y las perspectivas de futuro antes de que expire el plazo a mediados de junio.
El emotivo adiós de Pedro «Turko» Ibañez
Uno de los primeros en confirmar su salida definitiva fue el reconocido locutor local «Turko» Ibañez, quien tras casi 28 años de servicio utilizó sus redes sociales para compartir un mensaje de despedida.

En su posteo, titulado «¡Gracias familia INTA!», Ibañez recordó sus comienzos en octubre de 1998: «Caí desde mi pueblo siendo un pibe con las dos manos atrás, pero con un hambre bárbaro de progresar. Entré como cadete y acá encontré mi lugar en el mundo: el INTA me formó como profesional y me hizo la persona que soy hoy». Sobre su decisión de adherirse al programa, explicó: «Me adherí al retiro voluntario para bajar un cambio y priorizar mi paz mental… me voy a disfrutar de la vida de otra manera». Su partida simboliza el fin de una era para muchos trabajadores que hoy enfrentan la misma encrucijada en la región.
