
Instaurado originalmente en 1917 bajo la denominación de «Día de la Raza», el feriado nacional del 12 de octubre atravesó profundos cambios conceptuales hasta su redefinición en 2010 como «Día del Respeto a la Diversidad Cultural». Entre la memoria colectiva, los marcos constitucionales de protección indígena y la reciente restitución gubernamental del nombre original, la fecha se consolida como un hito de debate sobre la identidad y el pluralismo en el país.
El origen institucional y el contexto de 1917
La conmemoración del 12 de octubre en Argentina rememora la llegada de la expedición de Cristóbal Colón a la isla de Guanahaní en 1492. Como feriado nacional, la fecha fue instituida el 4 de octubre de 1917 por decreto del presidente Hipólito Yrigoyen bajo el nombre de «Día de la Raza». En aquel contexto histórico, la medida buscaba afianzar la identidad e integración hispanoamericana frente al avance geopolítico del panamericanismo impulsado por los Estados Unidos y la Doctrina Monroe.
Durante casi un siglo, la denominación quedó profundamente arraigada en la costumbre nacional, asociando la efeméride a la celebración de la herencia hispánica y la lengua común.
Cuestionamiento del concepto de «raza» y el cambio de paradigma en 2010
Con el transcurso de las décadas, el uso de la palabra «raza» comenzó a ser fuertemente cuestionado por la comunidad científica y organismos de derechos humanos. La división de la especie humana en «razas» carece de sustento biológico y su utilización histórica favoreció clasificaciones coloniales y posturas racistas o peyorativas hacia las poblaciones autóctonas y afrodescendientes.
En el año 2010, tras debates liderados por el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y comunidades originarias, el Poder Ejecutivo dictó el Decreto 1584/2010. A través de esta norma, la fecha fue rebautizada como «Día del Respeto a la Diversidad Cultural», transformando la jornada de una celebración del dominio colonial a un espacio de reflexión crítica, diálogo intercultural y reconocimiento de la pluralidad étnica.
Respaldo constitucional y marco de derechos indígenas
La resignificación de la efeméride se alinea directamente con la Reforma Constitucional de 1994, cuyo Artículo 75, inciso 17, reconoce expresamente la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Este precepto otorga rango de garantía fundamental a la identidad cultural, la educación bilingüe e intercultural, la personería jurídica de las comunidades y la propiedad comunitaria de las tierras ancestrales.
Asimismo, este marco se complementa con la Ley 26.160 —que declara la emergencia en materia de posesión y propiedad de las tierras tradicionales e impide desalojos— y con instrumentos internacionales como el Convenio 169 de la OIT, que exige la consulta previa, libre e informada ante cualquier medida legislativa o administrativa que afecte sus territorios o formas de vida.
La restitución del nombre «Día de la Raza»
El debate sobre la denominación oficial cobró nueva vigencia en agosto de 2026, cuando el gobierno del presidente Javier Milei restableció mediante decreto la denominación oficial de «Día de la Raza» en el calendario oficial de feriados nacionales. La modificación atañe exclusivamente al nombre utilizado para la efeméride en los registros del Estado y no altera su condición de feriado nacional trasladable.
Esta medida reabrió la discusión sobre el sentido de la fecha en el ámbito público. A nivel continental, el 12 de octubre continúa recibiendo diversas lecturas e identificaciones: mientras que en España se celebra el «Día de la Fiesta Nacional» o «Día de la Hispanidad», en otros países americanos se denomina «Día de la Resistencia Indígena» o «Indigenous Peoples’ Day» en varias regiones de Estados Unidos.
Símbolos y pluralidad en la cultura contemporánea
Junto a las conmemoraciones oficiales, la fecha visibiliza símbolos centrales de las comunidades autóctonas como la Wiphala, cuadrícula de 49 espacios y siete colores del arcoíris que representa la Pachamama, el cosmos y la unidad en la diversidad de los pueblos andinos.
Especialistas e historiadores coinciden en que la efeméride funciona como una oportunidad para evaluar los desafíos persistentes en materia de inclusión social, erradicación del racismo y defensa de la soberanía territorial de los pueblos originarios.
