En Rauch, una historia de amor encontró la forma de seguir latiendo. Silvana Lacorén y su familia transformaron una de las experiencias más difíciles que puede atravesar una persona en un camino que hoy abraza a otros: el nacimiento de la Fundación “La Huella de Andrés”.

Todo comenzó el 2 de enero de 2022, cuando Andrés, con tan solo 27 años, partió tras un accidente de tránsito. Su ausencia dejó un vacío imposible de explicar… pero también una huella imposible de borrar.En medio de ese dolor, nació la necesidad de decir, de compartir, de encontrar sentido.
Así surgió el libro “Solo un momento”, un testimonio íntimo que, sin buscarlo, empezó a llegar a otras personas que también necesitaban ser abrazadas en su propio duelo.
Las palabras cruzaron fronteras, tocaron corazones y abrieron puertas en distintos lugares del mundo.Y entonces, casi como una consecuencia natural del amor, llegó un nuevo paso.
En diciembre de 2025 nació la Fundación “La Huella de Andrés, desde un lugar profundamente humano:el de una familia que eligió no quedarse en la herida, sino convertirla en puente

.Un puente hacia la esperanza.“La Huella de Andrés” es, como ellos mismos la definen, una obra nacida del amor y la fe. Un espacio donde la solidaridad se vuelve caricia y donde la fe sostiene cuando todo parece quebrarse.
Su propósito es tan simple como profundo: abrazar a quienes viven ausencias, acompañar, escuchar, sostener… y recordar que incluso en el dolor más grande, el amor sigue presente.
Su familia lo recuerda por su alegría, su luz, su humildad, su capacidad de tender la mano.Y en esos gestos cotidianos dejó algo que hoy se vuelve inmenso: una huella.Esa huella es la que hoy continúa viva en cada acción de la fundación.
En cada charla. En cada palabra. En cada abrazo que llega a quien lo necesita.Un mensaje que susurra al almaLa esencia de este camino se resume en la frase que acompaña a la fundación, sobre la imagen de la cabaña soñada de Andrés, rodeada de flores blancas y rojas:
“Transmitimos la experiencia de vivir el duelo con otra mirada.Un mensaje que susurra al alma, nacido de la fe y de la certeza que somos ciudadanos del cielo, caminando por un instante sobre la tierra.”No es solo una frase.Es una forma de mirar la vida.Y también la partida.Una puerta que se abre para otros Hoy,
“La Huella de Andrés” ofrece espacios de encuentro, escucha y acompañamiento. Invita a quienes atraviesan el dolor a no hacerlo solos, a encontrar sentido, a descubrir que es posible seguir caminando.
Porque hay historias que no terminan.Se transforman.
Y en Rauch, una de esas historias hoy se convierte en luz para muchos otros.