El seleccionado dirigido por Carlo Ancelotti cayó 2-1 ante el conjunto nórdico liderado por un Erling Haaland implacable. Con este resultado, el «Scratch» se despide de la cita mundialista en la ronda de los 16 mejores, una instancia que no le resultaba fatal desde la edición de Italia 1990.

En una tarde para el olvido en el MetLife Stadium, la selección de Brasil consumó uno de los fracasos más estrepitosos de su historia reciente al quedar eliminada del Mundial 2026 en los octavos de final. Pese a llegar como uno de los máximos candidatos al título, el equipo sudamericano se vio superado por una Noruega que, de la mano de Erling Haaland en «modo androide», golpeó en los momentos justos para sellar el 2-1 definitivo.
El encuentro estuvo marcado por la falta de eficacia brasileña. A los 13 minutos, Bruno Guimarães desperdició una oportunidad inmejorable al fallar un penal que fue atajado por el arquero Orjan Nyland. A pesar de los intentos de figuras como Vinicius Junior y Endrick —quien erró una situación clara a los 58 minutos—, Brasil no logró quebrar el orden europeo. Noruega, en cambio, aprovechó la jerarquía de Haaland, quien marcó la diferencia definitiva con un potente cabezazo al minuto 79. Aunque Neymar Jr. logró descontar, su gol no fue suficiente para evitar la debacle.
Esta eliminación representa un hito negativo histórico: Brasil no quedaba fuera en octavos de final desde hace 36 años, cuando fue eliminada por Argentina en 1990. Desde entonces, la Verdeamarelha siempre había alcanzado, al menos, los cuartos de final. Además, la derrota profundiza la «maldición europea» del Scratch; desde su última consagración en 2002, Brasil ha sido eliminado en todos los Mundiales por selecciones de la UEFA (Francia en 2006, Países Bajos en 2010, Alemania en 2014, Bélgica en 2018, Croacia en 2022 y ahora Noruega).
El fracaso de este proyecto, liderado por Carlo Ancelotti, ha desatado una lluvia de críticas en la prensa internacional y brasileña, calificando el adiós como «prematuro e inesperado». Ahora, la Confederación Brasileña de Fútbol se enfrenta a la necesidad de una renovación profunda para intentar recuperar el protagonismo perdido en el escenario mundial.
