Tras la presión de gobernadores aliados, movilizaciones sociales y un clima político adverso, el oficialismo decidió eliminar la reforma que buscaba flexibilizar la venta de territorio nacional a capitales extranjeros. El límite del 15% para el dominio internacional seguirá vigente.

Freno a la extranjerización: El Gobierno retiró el polémico capítulo de la Ley de Tierras ante la falta de votos
Tras la presión de gobernadores aliados, movilizaciones sociales y un clima político adverso, el oficialismo decidió eliminar la reforma que buscaba flexibilizar la venta de territorio nacional a capitales extranjeros. El límite del 15% para el dominio internacional seguirá vigente.
En una jornada marcada por la tensión legislativa y la presión de diversos sectores sociales, el gobierno de Javier Milei sufrió una derrota política clave en el Senado al verse obligado a retirar el capítulo de extranjerización de tierras incluido en el proyecto de ley de «Inviolabilidad de la Propiedad Privada». La decisión, confirmada este miércoles 5 de agosto de 2026, se tomó luego de que La Libertad Avanza comprobara que no contaba con los 37 votos necesarios para avanzar con la reforma.
La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, encabezó las negociaciones de urgencia con los bloques aliados tras el retiro del apoyo de gobernadores clave como Rolando Figueroa (Neuquén), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Hugo Passalacqua (Misiones). Estos mandatarios, junto con senadores de la UCR y otros espacios dialoguistas, manifestaron su rechazo a elevar los topes de posesión extranjera, que actualmente se sitúan en un 15% a nivel nacional, provincial y municipal.
Un cambio de paradigma rechazado
El proyecto, impulsado originalmente por el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, buscaba redefinir el rol del Estado sobre el territorio, eliminando restricciones estructurales y topes de extensión (actualmente de 1000 hectáreas en zona núcleo) para los capitales privados internacionales. Desde el Observatorio de Tierras de la UBA, se había advertido que esta iniciativa representaba un «estatuto legal del coloniaje», poniendo en riesgo recursos estratégicos como el agua dulce, el litio y los pasos fronterizos.
Expertos señalaron que la reforma desplazaba el foco de la regulación exclusivamente hacia los Estados extranjeros, dejando fuera de control a los grandes fondos de inversión y sociedades complejas, que son los principales actores del mercado de tierras hoy en día.
El factor soberanía y la justicia
El clima político también jugó un papel determinante. La reciente victoria de la Selección Argentina de fútbol frente a Inglaterra y la reivindicación de la soberanía sobre las Islas Malvinas por parte de los jugadores generó un contexto social donde votar a favor de la extranjerización del territorio resultaba «muy fuerte» para muchos legisladores que dudaban.
A este escenario se sumó el antecedente judicial: la Cámara Federal de La Plata ya había declarado la inconstitucionalidad de la derogación de la Ley de Tierras intentada previamente a través del DNU 70/2023. El tribunal había reconocido la legitimación del Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) para demandar en defensa de la soberanía nacional como un bien colectivo.
Lo que sigue en el Congreso
Aunque el capítulo de Tierras fue descartado, el resto del proyecto de «Inviolabilidad de la Propiedad Privada» continúa su curso en el Senado. Los puntos que aún generan controversia incluyen el endurecimiento de los desalojos, cambios en el régimen de expropiaciones y la modificación de la Ley de Manejo del Fuego, que regula el uso posterior de tierras afectadas por incendios.
Organizaciones sociales y civiles mantienen el estado de alerta y las movilizaciones previstas frente al Congreso, considerando el retiro del capítulo de extranjerización como una victoria parcial en la defensa de los bienes comunes.
