
Surgida de la jerga de los videojuegos y viralizada en redes como TikTok, esta tendencia llegó para cuantificar el estilo y la confianza de los adolescentes locales a través de «puntos imaginarios» y batallas de actitud.
Si recientemente ha notado que los jóvenes de Rauch utilizan términos extraños como «+1000 de aura» o «-5000 de aura», no se trata de una moda esotérica ni espiritual. Estamos ante la llegada de «farmear aura», una métrica social impuesta por las Generaciones Z (nacidos entre 1997 a 2012) y Alfa (nacidos aproximadamente entre 2013 a 2025) para cuantificar el éxito, la confianza y el ridículo en la vida cotidiana.
¿Qué significa «farmear aura»?
El concepto es un híbrido entre dos mundos. Por un lado, «farmear» proviene del universo gamer y se refiere a repetir acciones para acumular recursos o experiencia. Por otro lado, el «aura» representa una vibra intangible de carisma, estilo y seguridad que emana una persona.
En la práctica, «farmear aura» consiste en realizar actos deliberados para aumentar el prestigio y la admiración frente a los demás. Un gesto elegante o una respuesta ingeniosa pueden sumar cientos de puntos, mientras que un tropezón o un momento «cringe» (vergonzoso) resultan en una pérdida automática de puntos.
De las pantallas a los espacios públicos
Lo que comenzó como un código digital en TikTok e Instagram ya traspasó las pantallas y llegó a las plazas argentinas. En ciudades como Mar del Plata y Buenos Aires, cientos de jóvenes se han reunido para realizar las llamadas «batallas de aura».
Estas competencias, que ahora empiezan a replicarse en los espacios públicos de nuestra región, no incluyen contacto físico ni violencia. La dinámica consiste en que dos participantes se enfrentan en un espacio delimitado y utilizan bailes, caminatas, miradas y poses para generar la mayor reacción en el público y demostrar quién tiene más presencia.
El motor detrás de la tendencia
Para los especialistas, este fenómeno funciona como una moneda social. Participar en estas tendencias permite a los adolescentes construir su identidad, encontrar un sentido de pertenencia y recibir validación inmediata a través de «bucles de dopamina» generados por la aprobación de sus pares.
Aunque para los adultos pueda parecer una conducta «sin sentido» o parte del llamado «brain rot» (deterioro cognitivo irónico de internet), para los jóvenes es una forma de gamificar su personalidad y navegar su reputación digital en el mundo real.
