La cantidad de proyectos constituye apenas una primera aproximación al trabajo legislativo. Para conocer qué representan es necesario analizar su contenido y alcance territorial.
Un análisis de 1.724 registros legislativos muestra que contar proyectos no alcanza para determinar cuánto ni para quién trabaja un diputado. Después de separar reconocimientos, aniversarios, reproducciones y otras iniciativas simbólicas, quedaron 694 intervenciones sustantivas. Casi siete de cada diez tienen alcance provincial, 111 pueden relacionarse con municipios concretos y apenas 13 responden directamente a cuestiones de la localidad de origen del legislador. Rauch aparece en una sola.
Los rankings legislativos tienen una virtud: convierten una actividad compleja en un número fácil de entender. Un diputado presentó 280 proyectos. Otro, 108. Un tercero, 72. El orden parece resolver rápidamente quién trabajó más.
Pero también puede ocultar casi todo lo importante.
Una declaración por el aniversario de una institución, la reproducción de un expediente anterior, un pedido para reparar una ruta y una ley destinada a modificar una política provincial cuentan, en esos registros, exactamente lo mismo: un proyecto. Tampoco siempre se distingue entre la autoría individual, la coautoría y la participación en una iniciativa compartida.
LA CANTIDAD DICE ALGO. PERO NO DICE TODO.
Por eso, la pregunta no debería ser solamente cuánto presentaron los diputados que representan a la Quinta Sección Electoral. También importa saber qué presentaron, sobre qué territorios intentaron intervenir y cuánto de esa actividad estuvo realmente relacionado con las localidades que funcionan como su base política.
El Observatorio Político de Rauch analizó 1.724 relaciones entre legisladores y proyectos correspondientes a once diputados que integraron o integran la representación de la Quinta durante el período iniciado en diciembre de 2023. Luego se eliminaron reproducciones dentro de la producción de cada legislador y se separaron homenajes, aniversarios, declaraciones de interés, personalidades destacadas y otras iniciativas esencialmente simbólicas o patrimoniales.
El resultado fueron 694 intervenciones sustantivas.
El resultado obliga a revisar una presunción bastante extendida: los diputados no parecen legislar principalmente para su pago chico. Su actividad tiene, sobre todo, alcance provincial. Cuando se territorializa, aparece con mayor claridad una lógica regional que una defensa sistemática de la ciudad de origen.
LA TRAMPA DE CONTAR PROYECTOS.
Medir la producción legislativa no es sencillo.
La presentación de un proyecto constituye una acción verificable y, por lo tanto, puede contarse. El problema comienza cuando esa cifra se utiliza como sinónimo de trabajo, influencia o representación sin observar qué contiene cada expediente.
No es lo mismo declarar de interés el aniversario de una institución que pedir informes sobre el funcionamiento de un hospital. Tampoco equivale reconocer la trayectoria de una persona a proponer una modificación impositiva, crear un programa provincial o reclamar una intervención sobre una ruta.
Eso no significa que las iniciativas simbólicas sean irrelevantes. Cumplen una función política. Permiten reconocer actores, acompañar celebraciones, reforzar identidades locales y mantener vínculos con instituciones de la comunidad. Son parte de la representación.
Pero representan de otra manera.
Una cosa es producir cercanía mediante un homenaje. Otra, convertir un problema en una intervención legislativa. Si ambas acciones se colocan en una misma columna y reciben idéntico valor, el resultado puede ser correcto desde el punto de vista contable y engañoso desde el punto de vista político.
También existe otra dificultad. Los perfiles oficiales de los diputados incluyen proyectos en los que aparecen como autores o coautores. Una iniciativa compartida puede quedar asociada con varios legisladores. Además, algunos expedientes reproducen propuestas presentadas en períodos anteriores.
Por eso, los 1.724 registros iniciales no deben leerse como 1.724 proyectos completamente independientes. Son relaciones entre legisladores e iniciativas. Sirven para estudiar la actividad asociada a cada representante, pero requieren una depuración antes de extraer conclusiones.
El primer hallazgo de esta investigación no es, entonces, quién presentó más. Es otro: el volumen bruto no permite conocer por sí solo la orientación ni la profundidad de la actividad legislativa.
CUANDO SE RETIRA LO CEREMONIAL.
Después de excluir las iniciativas predominantemente simbólicas o patrimoniales y de depurar las reproducciones, el universo quedó reducido a 694 intervenciones sustantivas.
La diferencia no es menor.
Allí aparecen proyectos de ley, pedidos de informes, solicitudes de obras, reclamos por servicios, modificaciones regulatorias, intervenciones en materia de salud, educación, seguridad, infraestructura, ambiente, producción, derechos y funcionamiento del Estado.
La distribución entre legisladores es desigual. Romina Braga registra 178 intervenciones sustantivas; Diego Garciarena, 120; Sabrina Sabat, 74; Gastón Abonjo, 73; Luciana Padulo, 67; Sofía Pomponio, 54; Geraldine Calvella, 51; Matías Civale, 41; Marcela Basualdo, 26; José Ignacio Rossi, 8; y Juan Pablo de Jesús, 2.
Intervenciones sustantivas asociadas con cada legislador, después de excluir reproducciones y proyectos predominantemente simbólicos o patrimoniales. Las diferencias también deben leerse considerando el tiempo efectivo de mandato.
Estos números tampoco deben transformarse automáticamente en un nuevo ranking.
Rossi y De Jesús, por ejemplo, tienen períodos analizados mucho más cortos. Otros legisladores aparecen vinculados con una cantidad importante de proyectos compartidos. La posición institucional dentro de un bloque, las responsabilidades en comisiones y el momento de ingreso a la Cámara también condicionan la producción.
La utilidad de la depuración es diferente: permite comenzar a comparar agendas.
Y allí aparece el segundo hallazgo:
LA PROVINCIA PESA MÁS QUE EL MUNICIPIO.
De las 694 intervenciones sustantivas identificadas, 471 tienen un alcance provincial general. Representan el 67,9%.
Son proyectos que procuran modificar reglas, crear programas, controlar organismos, regular actividades o intervenir sobre sistemas que alcanzan al conjunto del territorio bonaerense. En esos casos no existe un municipio destinatario porque la propia naturaleza de la iniciativa excede los límites locales.
Otras 80 intervenciones pueden vincularse con un municipio determinado y 26 comprenden varios municipios. Hay, además, 22 pronunciamientos relacionados con cuestiones nacionales o extraprovinciales, ocho iniciativas sobre corredores o redes y cinco que responden a regiones bonaerenses más amplias.
En 82 casos el impacto es difuso o no puede traducirse razonablemente en una localización municipal. Allí aparecen, por ejemplo, políticas digitales, pronunciamientos nacionales, medidas sobre organismos provinciales, derechos sociales o resoluciones relacionadas con el funcionamiento de la Cámara.
El 67,9% de las intervenciones sustantivas tiene alcance provincial general. Sólo una parte minoritaria puede asociarse con municipios, corredores o regiones determinados.
Que predomine la agenda provincial no constituye en sí mismo un problema.
Un diputado bonaerense no es un concejal ampliado. Aunque sea elegido mediante una sección electoral y construya su trayectoria desde un municipio, su responsabilidad institucional comprende a toda la provincia. Sería extraño exigirle que limitara su actividad a la ciudad donde vive o desarrolló su carrera.
Pero tampoco representa un territorio completamente abstracto.
Los diputados llegan a sus bancas mediante listas seccionales. Sus apoyos, vínculos partidarios, conocimiento público y capital político suelen construirse en lugares determinados. Por eso resulta legítimo preguntar cuánto pesa esa pertenencia cuando deciden qué problemas convertir en proyectos.
La respuesta es clara: pesa, pero bastante menos de lo que podría suponerse.
EL LUGAR DE ORIGEN OCUPA UNA PORCIÓN PEQUEÑA.
La existencia de una agenda territorial no implica necesariamente concentración sobre el pago chico. Apenas 13 de las 111 intervenciones municipalizables alcanzan directamente la localidad de origen del legislador.
De las 694 intervenciones sustantivas, 111 pueden relacionarse con uno o varios municipios bonaerenses. Dentro de ese conjunto, sólo 13 alcanzan directamente la localidad de referencia del legislador.
Representan el 1,9% de toda la actividad sustantiva y el 11,7% de las iniciativas territorializadas.
No aparece, por lo tanto, un patrón general de concentración sobre el distrito propio. Mucho menos una evidencia suficiente para hablar de favoritismo territorial como comportamiento dominante.
Existen, sin embargo, diferencias relevantes.
Producción sustantiva, territorialización y concentración sobre la localidad de origen. Los porcentajes de Rossi y De Jesús deben interpretarse considerando la menor extensión del período analizado.
Matías Civale es el caso donde la conexión entre procedencia y agenda aparece con mayor consistencia. De sus 41 intervenciones sustantivas, cuatro se relacionan directamente con Tandil. Entre ellas se encuentra el pedido de intervención sobre el cruce ferroviario ubicado en el kilómetro 230 de la Ruta Provincial 74.
El alcance de esa agenda, de todos modos, no termina en Tandil. Sus iniciativas viales comprenden corredores que conectan Ayacucho, Balcarce, Benito Juárez, Necochea y otros distritos del centro y sudeste provincial. La relación con el origen existe, pero se proyecta regionalmente.
Diego Garciarena presenta otro perfil. Tiene 120 intervenciones sustantivas y 38 territorializadas. Cuatro se relacionan con General Pueyrredon. Su producción muestra una presencia importante de Mar del Plata, aunque distribuida dentro de una agenda territorial mucho más extensa que incluye Lezama, Ayacucho, General Alvarado, Pila, Las Flores y otros municipios.
En el caso de Sabrina Sabat encontramos 74 intervenciones sustantivas, 14 territorializadas y una vinculada con La Plata, su localidad de referencia. Gastón Abonjo y Sofía Pomponio registran una intervención cada uno sobre General Pueyrredon. Luciana Padulo tiene una sobre Tigre.
José Ignacio Rossi presenta una iniciativa directamente relacionada con Chascomús sobre un universo de ocho intervenciones sustantivas. El porcentaje es alto, pero la base todavía es demasiado reducida para compararla en igualdad de condiciones con legisladores que acumulan más de dos años de mandato.
Romina Braga, por su parte, encabeza la producción sustantiva con 178 intervenciones. Veintiuna pueden relacionarse con municipios específicos, pero ninguna menciona directamente a Tandil. Su agenda aparece más orientada a políticas generales y a territorios distribuidos en diferentes regiones de la provincia.
La comparación entre Braga y Civale resulta especialmente interesante. Ambos tienen a Tandil como referencia, pero construyen perfiles legislativos diferentes. Civale muestra una agenda con mayor anclaje regional y vial. Braga concentra más actividad en regulaciones y cuestiones provinciales generales.
Marcela Basualdo también presenta un contraste significativo. Monte aparece reiteradamente en su producción general, pero fundamentalmente mediante aniversarios, reconocimientos y declaraciones. Al retirar la actividad simbólica, no quedó identificada una intervención sustantiva dirigida específicamente a su municipio.
La localidad de origen, entonces, no desaparece. Pero tampoco organiza de manera uniforme la agenda.
LA QUINTA EXISTE COMO REGIÓN.
Si el análisis se limitara a buscar el nombre de la ciudad de cada legislador, se perdería una parte central del fenómeno.
De las 111 iniciativas territorializadas, 55 alcanzan algún municipio de la Quinta Sección. La cifra incluye casos que no podían detectarse automáticamente porque las carátulas contenían errores de escritura, referencias indirectas o la identificación de una ruta sin mencionar su localización.
La Quinta aparece en intervenciones sobre Tandil, General Pueyrredon, Ayacucho, Lezama, Pinamar, General Alvarado, Las Flores, Dolores, Necochea y otros municipios.
Pero no aparece necesariamente como una suma de reclamos locales independientes. Muchas iniciativas tienen una lógica regional.
Las rutas son el ejemplo más claro. Una intervención sobre las rutas provinciales 29, 50 o 74 no beneficia exclusivamente a una localidad. Esos corredores conectan municipios, movilizan producción, sostienen actividades turísticas y forman parte de la circulación cotidiana de trabajadores, estudiantes y familias.
Algo similar sucede con las cuencas hídricas, los caminos rurales, los servicios sanitarios, el transporte y determinadas políticas ambientales. El impacto excede al municipio donde se localiza físicamente una obra.
Por eso conviene distinguir entre tres formas de representación territorial.
La primera es provincial: iniciativas dirigidas al conjunto de Buenos Aires.
La segunda es regional o seccional: intervenciones sobre problemas compartidos por varios municipios.
La tercera es estrictamente local: proyectos vinculados de manera directa con la ciudad de procedencia del legislador.
La evidencia muestra que la primera predomina ampliamente. La segunda tiene una presencia relevante. La tercera es minoritaria.
RAUCH: VISIBLE EN LOS GESTOS, CASI AUSENTE EN LA INTERVENCIÓN.
Entre 694 intervenciones sustantivas, sólo una menciona expresamente a Rauch: el reclamo por el deterioro de la Ruta Provincial 50 en el tramo que conecta el distrito con Ayacucho.
Para Rauch, el resultado tiene una lectura particular.
A lo largo del período analizado, el distrito aparece en diferentes iniciativas vinculadas con su historia, sus instituciones, sus expresiones culturales o su patrimonio. Hay declaraciones de interés sobre libros, reconocimientos y otras formas de acompañamiento simbólico.
Pero cuando se analiza únicamente la actividad sustantiva, Rauch prácticamente desaparece.
Entre las 694 intervenciones identificadas, encontramos una sola que menciona expresamente al distrito: el proyecto de Sabrina Sabat que manifestó preocupación por el deterioro del tramo de la Ruta Provincial 50 que conecta Rauch con Ayacucho.
UNA.
Esto no significa que Rauch haya recibido el impacto de una única iniciativa. Muchas leyes y políticas provinciales generales pueden beneficiar o perjudicar al municipio sin mencionarlo en su título. Una modificación sobre educación, salud, seguridad, caminos rurales o financiamiento municipal puede alcanzar a Rauch como parte del conjunto de la provincia.
Lo que el dato muestra es otra cosa:
Rauch casi no aparece como problema legislativo expresamente formulado.
LA DIFERENCIA ES IMPORTANTE.
Una política provincial puede llegar al distrito por su alcance general. Pero convertir una necesidad local en agenda implica identificarla, nombrarla y reclamar una respuesta específica. En ese terreno, la presencia de Rauch es mínima.
También aparece una paradoja. La única intervención sustantiva localizada no fue presentada por un legislador originario de Rauch -porque el distrito no cuenta con uno entre los representantes analizados-, sino por una diputada cuya referencia territorial es La Plata.
La ausencia de un diputado propio no implica falta de representación formal. Rauch integra la Quinta Sección y sus habitantes votan la misma lista que el resto de los distritos que la componen. Sin embargo, la evidencia obliga a preguntar cómo se incorporan las demandas de los municipios más pequeños en una sección extensa y heterogénea.
No todos los territorios tienen la misma capacidad para instalar sus problemas. Las ciudades con más población, mayor densidad institucional, medios de comunicación más desarrollados o dirigentes ubicados en posiciones relevantes cuentan con más recursos para transformar una demanda local en cuestión legislativa.
Rauch existe en la producción de la Quinta. Pero aparece mucho más como referencia cultural y simbólica que como destinatario de respuestas concretas.
REPRESENTAR TAMBIÉN ES SELECCIONAR.
Ningún legislador puede ocuparse de todos los problemas. Presentar un proyecto implica seleccionar: elegir un asunto, asignarle relevancia y trasladarlo al espacio institucional.
En esa selección intervienen la pertenencia partidaria, las comisiones, la especialización, la agenda del bloque, la coyuntura provincial y nacional, los vínculos con organizaciones y, también, el territorio.
La producción legislativa no es un espejo automático de las necesidades sociales. Es una construcción política.
Por eso, la escasa presencia de las localidades de origen no debería interpretarse mecánicamente como desinterés. Puede expresar una concepción provincial del mandato, una división de tareas dentro del bloque o una estrategia de especialización temática.
Pero tampoco corresponde considerar que todos los territorios se encuentran representados simplemente porque participan de una misma sección electoral.
La representación requiere algo más que pertenecer a una lista. Supone capacidad para llevar problemas al recinto, pedir explicaciones, reclamar obras, modificar normas y sostener una agenda.
Los datos no permiten concluir que exista un favoritismo generalizado hacia el pago chico. Sí muestran que la cercanía territorial se expresa con mucha más fuerza en reconocimientos y declaraciones simbólicas que en intervenciones sustantivas.
Cuando la actividad pasa del gesto a la respuesta concreta, la localidad de origen pierde centralidad.
CONTAR NO ALCANZA.
La Legislatura bonaerense no es una federación de concejos deliberantes. Sus integrantes no fueron elegidos para ocuparse exclusivamente de las calles, instituciones o problemas de las ciudades donde nacieron o desarrollaron su carrera.
Pero tampoco representan una provincia sin geografía.
Llegaron a sus bancas mediante una sección concreta, construyeron su trayectoria en determinados municipios y mantienen allí buena parte de sus relaciones políticas. Entre esa pertenencia territorial y la responsabilidad provincial se desarrolla una parte central del trabajo legislativo.
La evidencia muestra que el vínculo con el origen existe, aunque no se traduce de manera uniforme. En algunos casos se convierte en intervención concreta. En otros, adopta una escala regional. Y muchas veces queda limitado al homenaje, el aniversario o la declaración de interés.
Por eso, contar proyectos no alcanza.
Saber cuánto presentó cada diputado ofrece una primera imagen. Analizar qué problemas eligió, qué territorios nombró y a quiénes procuró dar respuesta permite comprender algo más importante: qué idea de representación llevó efectivamente a la Legislatura.
Y allí aparece el dato que Rauch no debería pasar por alto.
En casi tres años de producción legislativa, el distrito fue mencionado varias veces para reconocer su historia, sus instituciones o su cultura. Para intervenir expresamente sobre sus problemas concretos, apenas una.
El dato no responde por sí solo todas las preguntas. Pero permite formular la que importa y con la cual damos cierre a esta nota:
¿Quién convierte las necesidades de Rauch en agenda legislativa?