Javier Milei celebró el pase de la Selección a la final del Mundial 2026, pero marcó una clara distancia de los «eslóganes populistas» de Victoria Villarruel. En paralelo, la Cancillería presentó una protesta formal ante el Reino Unido por la incursión de un buque de guerra en aguas argentinas, vinculando el reclamo de soberanía con el triunfo deportivo.

Tras la victoria por 2 a 1 de la Selección Argentina sobre Inglaterra en Atlanta, con goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, el clima de euforia deportiva se trasladó rápidamente al terreno político y diplomático.
Diferencias en el Poder Ejecutivo

El presidente Javier Milei celebró el resultado desde la Quinta de Olivos, destacando que el equipo «pasó por arriba» al conjunto inglés, pero enfatizó la necesidad de separar el fútbol del conflicto por las Islas Malvinas.
El mandatario utilizó sus declaraciones para diferenciarse de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien en la previa del partido calificó a los ingleses de «piratas usurpadores» y afirmó que «no era un partido más». Milei fue tajante al pedir que no se caiga en «eslóganes berretas, populistas y nacionalistas rancios», asegurando que la recuperación del archipiélago debe darse mediante una «diplomacia sabia» y no con gestos de «patrioterismo barato».
Por su parte, la Cancillería, encabezada por Pablo Quirno, aprovechó el contexto del triunfo para presentar una protesta formal ante la Embajada del Reino Unido. El reclamo se debe al paso del buque de guerra HMS Medway por aguas bajo jurisdicción argentina el pasado 4 de julio, maniobra que no fue debidamente notificada. Quirno vinculó ambos hechos en sus redes sociales al expresar que, aunque en la diplomacia el trabajo no se grita como los goles, lo mueve la misma convicción por la defensa de los intereses nacionales.

La polémica por la bandera de Malvinas
La controversia también alcanzó al campo de juego cuando los jugadores Giovani Lo Celso, Lisandro Martínez y el «Cuti» Romero exhibieron una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» durante los festejos. El gesto, que desafió la prohibición de la FIFA sobre mensajes políticos, fue defendido por Milei como un «sentimiento legítimo» de los jugadores, aunque admitió que la AFA podría recibir una sanción económica.

Sin embargo, un mensaje oficial de La Libertad Avanza en redes sociales generó desconcierto al publicar: «Somos un país, no una película de Disney», junto a la imagen de los futbolistas con la bandera. Esta frase fue recibida con críticas por parte de usuarios que la consideraron confusa y desconectada del consenso nacional sobre la soberanía de las islas.
Finalmente, el Gobierno reiteró su compromiso de poner la Casa Rosada a disposición del plantel para los festejos, asegurando que ningún político interferirá en el reconocimiento que pertenece exclusivamente a los jugadores y a la gente. Mientras tanto, la Argentina ya se prepara para enfrentar a España en la final del próximo domingo en Nueva Jersey.
