Especialistas locales advierten sobre los riesgos de este gas altamente tóxico ante la llegada del invierno y brindan pautas fundamentales para evitar accidentes que pueden ser fatales.

Con la llegada de las bajas temperaturas y el consecuente aumento en el uso de calefacción, se incrementa el riesgo de accidentes por monóxido de carbono, un gas que no tiene olor, color ni sabor y no es irritante, lo que impide que las personas detecten su presencia a través de los sentidos. Este gas, producto de la combustión incompleta de diversos materiales, es sumamente peligroso ya que puede provocar rápidamente la muerte por envenenamiento.
Para abordar esta problemática desde la prevención ciudadana, se consultó al vice director del hospital y jefe de defensa civil, Gaston Rivero, quien enfatizó la importancia de la preparación comunitaria y el conocimiento de los protocolos de emergencia. Ante cualquier síntoma de sospecha, la recomendación fundamental es retirar a los afectados del ambiente contaminado para que respiren aire fresco, ventilar la vivienda abriendo puertas y ventanas, apagar los artefactos y llamar de inmediato a los servicios de emergencia como Defensa Civil (103) o el 911.
Por su parte, el gasista y plomero Sergio Cremona remarcó la necesidad vital de realizar un mantenimiento preventivo profesional. Las fuentes técnicas destacan que es indispensable que un gasista matriculado revise anualmente todas las instalaciones y artefactos a gas, especialmente antes del inicio de la temporada invernal, para asegurar que las salidas de gases al exterior funcionen correctamente. Una señal visual clave que los ciudadanos deben vigilar es que la llama de los artefactos sea siempre de color azul, silenciosa y estable; si la llama presenta tonalidades naranjas o amarillas, es un indicio claro de mal funcionamiento y generación de monóxido de carbono.
Entre las medidas preventivas básicas para el hogar, se destaca mantener una ventilación constante mediante el uso de rejillas reglamentarias que nunca deben ser obstruidas. Asimismo, los expertos prohíben terminantemente el uso del horno o las hornallas de la cocina para calefaccionar los ambientes, ya que estos equipos no están diseñados para ese fin y consumen el oxígeno de manera peligrosa. Finalmente, para una mayor seguridad, se sugiere la instalación de detectores domésticos de monóxido de carbono, los cuales activan una alarma sonora ante la presencia del gas antes de que este alcance niveles letales.
