El mercado laboral argentino atraviesa un momento de tensión marcado por el aumento del desempleo, el crecimiento de la informalidad y la pérdida del poder adquisitivo. En este Día del Trabajador, los datos del INDEC muestran que la desocupación alcanzó el 7,5%, el valor más alto para un cuarto trimestre desde la pandemia, con más de 1,7 millones de personas sin trabajo en el país.

El escenario no se explica únicamente por despidos, sino también por un fenómeno creciente: más personas salen a buscar empleo para compensar la caída de ingresos en sus hogares. En paralelo, la informalidad laboral trepó al 43%, mientras que un 16,5% de los trabajadores ocupados busca otro empleo, reflejando que el salario ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas.
La referencia más clara de esta situación es la Canasta Básica Total, que según el INDEC se ubica en $1.434.464 para una familia tipo. Ese número expone la brecha creciente entre ingresos y costo de vida.
En Rauch, esta realidad nacional se traduce en un escenario donde el empleo no desaparece, pero pierde calidad y capacidad de sostener el nivel de vida. Según datos de la delegación local del Ministerio de Trabajo, los despidos vienen en aumento: 58 casos entre enero y junio de 2024, 80 en el mismo período de 2025 y 53 en lo que va de 2026 hasta el 28 de abril. Aunque el dato de este año es parcial, confirma que las desvinculaciones se mantienen en niveles elevados.
Las bajas laborales en 2026 se concentran principalmente en el trabajo en casas particulares, seguido por el sector agrario, el comercio y la construcción, lo que evidencia un impacto transversal en la economía local.
Desde ATE señalaron que no se registran niveles de desocupación entre sus afiliados, pero remarcan que el principal problema es el ingreso. “El sueldo no alcanza” es una definición que se repite en distintos sectores de la economía local.
En ese sentido, la problemática no se limita a un solo rubro. En el comercio, el campo y los servicios se repite una misma tendencia: los ingresos no logran acompañar el costo de vida. Así, tanto en el sector público como en el privado, el denominador común es el mismo: trabajar ya no garantiza cubrir las necesidades básicas.
La comparación con el costo de vida resulta contundente:un alquiler de dos ambientes en Rauch parte desde los $300.000 ( segun una inmobiliaria consultada), mientras que la canasta básica supera el millón cuatrocientos mil pesos. En términos concretos, un trabajador necesita más del doble de un ingreso promedio para cubrir los gastos esenciales.
Desde la Cámara Comercial local, su presidente Norberto Flaminio reconoció en el programa MAÑANAS DE SOL que el sector atraviesa una situación compleja, con cierres de negocios, especialmente en el rubro indumentaria, y una dinámica en la que mientras algunos comercios bajan sus persianas, otros abren vinculados principalmente a la venta de alimentos, en un contexto donde la recesión dificulta sostener la actividad.
En una ciudad con fuerte perfil agropecuario, el sector rural también refleja las tensiones del contexto económico. Según las escalas salariales vigentes del convenio de UATRE, el sueldo básico del peón general supera el millón de pesos en abril y mayo de 2026, mientras que el personal especializado alcanza cifras superiores. Sin embargo, estos ingresos conviven con una realidad marcada por la precariedad laboral y la pérdida de poder adquisitivo.
Datos locales reflejan además una situación compleja en términos de empleo: durante el primer trimestre de 2026 se perdieron 41 puestos de trabajo en Rauch, de los cuales 13 correspondieron al sector rural. A esto se suma un nivel de informalidad que, según estimaciones, supera el 50% en el ámbito del campo, convirtiéndose en uno de los sectores más vulnerables frente a la crisis.
En este contexto, el endeudamiento se vuelve parte de la vida cotidiana. El uso de tarjetas de crédito, préstamos personales y distintas formas de financiamiento aparece como una herramienta necesaria para cubrir gastos básicos.
En paralelo, se consolida una tendencia que había surgido con fuerza durante la pandemia y que hoy reaparece: el pluriempleo y la reinvención laboral. Cada vez más trabajadores, luego de cumplir su jornada formal, desarrollan actividades paralelas para generar ingresos extra. En redes sociales locales se observa un crecimiento de emprendimientos vinculados a la venta de alimentos caseros, ropa, productos por catálogo y servicios independientes, una modalidad que se expande como respuesta directa a la necesidad de complementar ingresos.
Lejos de tratarse de una elección, esta dinámica responde a una realidad concreta: un solo salario ya no alcanza. La combinación de empleo formal con actividades adicionales se volvió una constante en la vida de muchos trabajadores.
El panorama muestra así un cambio profundo en el mundo laboral. No se trata solo de cuántas personas tienen trabajo, sino de qué tipo de trabajo y en qué condiciones. En este Día del Trabajador, la conclusión es clara: tanto en Rauch como en gran parte del país, el desafío ya no es únicamente conseguir empleo, sino lograr que ese empleo permita vivir sin endeudarse y sin depender de múltiples ingresos para llegar a fin de mes.