La Convención Provincial de la Unión Cívica Radical reorganizó la conducción partidaria, pero no resolvió su política de alianzas. En Rauch, mientras tanto, los resultados de 2023 y 2025 muestran algo más profundo que un cambio entre fuerzas: el oficialismo perdió 1.416 votos, aumentó considerablemente la abstención y el espacio no peronista dejó de funcionar como una unidad. El interrogante, hoy, es quién podrá reconstruir esa representación.
La Convención Provincial de la Unión Cívica Radical realizada el sábado 8 de agosto no constituyó una nueva alianza electoral ni definió anticipadamente la estrategia que adoptará el partido en 2027. Sí dejó establecidas algunas condiciones políticas para la discusión que comienza.
El radicalismo bonaerense completó la normalización de sus autoridades, distribuyó responsabilidades entre sus principales sectores internos y formuló una orientación general: recuperar identidad, organización territorial y competitividad antes de resolver cualquier acuerdo electoral.
Esa posición resulta particularmente relevante para Rauch. No solamente porque la UCR conduce el gobierno municipal, sino porque la desaparición de Juntos como espacio común produjo una alteración visible en el comportamiento electoral del distrito.
Los resultados de 2025 muestran que una parte considerable del electorado que había acompañado a Juntos por el Cambio en 2023 no eligió automáticamente otra opción. Tampoco puede afirmarse que se haya trasladado en bloque hacia La Libertad Avanza, el peronismo o alguna de las expresiones surgidas de la fragmentación.
Una parte importante, sencillamente, dejó de votar.
UNA CONDUCCIÓN RADICAL CON REPRESENTACIÓN DE VARIOS SECTORES.
La Convención confirmó una conducción partidaria distribuida entre las principales corrientes de la UCR bonaerense.
Emiliano Balbín, identificado con el sector de Maximiliano Abad, quedó al frente del ComitéProvincia. Josefina Mendoza ocupará la vicepresidencia; Matías Civale, dirigente tandilense vinculado a Evolución, la Secretaría General, y Adriana Ginnóbili, relacionada con el espacio de Gustavo Posse, la Tesorería.
Pablo Nicoletti presidirá la Convención Provincial. También quedaron incorporados dirigentes relacionados con Miguel Fernández, Alejandra Lordén, Pablo Domenichini y otros sectores del radicalismo bonaerense.
La integración expresa un acuerdo amplio entre las corrientes con mayor representación interna, aunque no una unidad completa. El sector Construir desconoció la legitimidad del proceso y no participó de la Convención, dejando expuestas las diferencias que todavía atraviesan al partido. La reorganización, por lo tanto, debe ser entendida como una mayoría negociada y no como la desaparición de la interna. Letra P, El Ágora
Más importante que la distribución de cargos fue la definición política pronunciada por Balbín. El nuevo presidente sostuvo que los comités deben convertirse en espacios de elaboración y que
…el radicalismo debe construir una alternativa con capacidad de competir por el poder en los 135 municipios.
También planteó que la defensa de las identidades locales no puede transformar al partido en una mera federación de vecinalismos y ubicó a la UCR como oposición tanto al gobierno nacional como al provincial. TN
La secuencia propuesta parece clara: primero identidad, organización y competitividad; después, alianzas.
No significa que la UCR haya descartado acuerdos. Significa que intenta evitar que su estrategia vuelva a depender exclusivamente de decisiones adoptadas por sus antiguos socios o de la necesidad de incorporarse a una oferta electoral ya constituida.
RAUCH DESPUÉS DE LA DISOLUCIÓN DE JUNTOS
Rauch permite observar con bastante precisión las consecuencias electorales de esa ruptura.
En las elecciones municipales de 2023 había 14.086 electores habilitados. Votaron 11.249 personas, lo que representó una participación del 79,86%.
Dos años después, con un padrón de 14.180 electores, participaron 9.589. Fuerza Patria consiguió 4.363 votos; Somos Buenos Aires, 3.501, y La Libertad Avanza, 1.127. Escrutinio definitivo 2025
La comparación debe hacerse con cautela. En 2023 se eligió intendente en simultáneo con la elección presidencial. En 2025 se trató de una elección legislativa provincial y municipal desdoblada. La naturaleza de ambas convocatorias fue diferente y eso pudo afectar la participación.
Sin embargo, la magnitud de las variaciones permite identificar algunas tendencias.
Entre 2023 y 2025:
El padrón aumentó en apenas 94 personas.
La cantidad de votantes cayó en 1.660.
La abstención pasó de 2.837 a 4.591 electores.
Hubo 1.754 abstenciones adicionales.
La participación cayó 12,24 puntos porcentuales.
El oficialismo local pasó de 4.917 a 3.501 votos: perdió exactamente 1.416.
El peronismo pasó de 4.206 a 4.363: sumó 157 votos.
La Libertad Avanza pasó de 912 a 1.127: agregó 215.
La pérdida del oficialismo equivale al 80,7% del aumento registrado en la abstención. También representa el 85,3% de la caída total en la cantidad de votantes.
Esto no prueba que las mismas 1.416 personas que dejaron de acompañar al oficialismo se hayan abstenido. Para demostrar un desplazamiento individual sería necesario contar con estudios de comportamiento electoral que no están disponibles.
Pero la relación entre ambas magnitudes es políticamente significativa.
El oficialismo perdió muchos más votos que los captados por La Libertad Avanza. Mientras SomosBuenos Aires (2025) quedó 1.416 votos por debajo de Juntos por el Cambio(2023), la fuerza libertaria solamente creció en 215. El peronismo, por su parte, aumentó 157.
La suma de las ofertas no peronistas también descendió. Juntos y La Libertad Avanza habían reunido 5.829 votos en 2023. Somos y LLA alcanzaron 4.628 en 2025: 1.201 votos menos.
Por eso, la explicación de lo sucedido no puede reducirse a un traslado de votos desde el radicalismo hacia los libertarios.
El cambio principal fue la desmovilización de una franja del electorado no peronista después de la separación del espacio de Juntos.
UN ELECTORADO QUE YA HABÍA MOSTRADO TENSIONES INTERNAS
La existencia de un voto no peronista crítico del oficialismo radical no comenzó en 2025.
En la interna de Juntos de 2021, la lista vinculada a Roberto Papponetti obtuvo 2.256 votos. La otra propuesta del espacio consiguió 3.153. Papponetti representó, por lo tanto, el 41,7% de los votos de aquella interna y alrededor del 25,4% de todos los votos positivos emitidos en la categoría local. Junta Electoral bonaerense – PASO 2021
Ese resultado indicó que dentro de Juntos existía una corriente opositora con capacidad para interpelar a una parte importante del electorado no peronista. Pero no puede ser interpretado como la existencia de un bloque permanente de más de dos mil votos pertenecientes a Papponetti, al PRO o a cualquier otra organización.
En las PASO de 2023, Papponetti obtuvo 1.004 votos frente a los 4.080 de Maximiliano Suescun. Perdió 1.252 sufragios respecto de su desempeño de 2021 y su participación dentro de la interna de Juntos cayó a aproximadamente el 19,7%. La Nueva Verdad de Rauch
La secuencia muestra dos movimientos simultáneos.
Por un lado, existió y todavía puede existir una franja no peronista dispuesta a cuestionar la conducción radical. Por otro, esa franja no se comporta como un electorado cautivo ni permanece detrás de un mismo dirigente.
El resultado de 2021 marcó una tendencia, no estableció una propiedad sobre esos votos.
Algo semejante puede decirse de La Libertad Avanza. Sus 912 votos de 2023 y los 1.127 de 2025 muestran que en Rauch se consolidó un polo no peronista situado fuera de la oferta radical. Pero todavía se encuentra considerablemente por debajo del volumen electoral que alcanzó Juntos cuando funcionaba como coalición.
La conclusión más prudente es que la UCR perdió el monopolio de la representación no peronista, aunque ninguna fuerza consiguió reemplazarla.
LOS DOS RECORRIDOS DEL PRO LOCAL
El PRO tampoco puede ser analizado como si fuera un actor homogéneo.
Su dirigencia histórica participó de Juntos, articuló con la UCR e integró durante años el oficialismo municipal. Esa continuidad se expresó nuevamente en 2025: Sandra Alonso, proveniente del PRO local, ocupó el cuarto lugar de la lista de SomosBuenos Aires y reivindicó la relación política construida con el radicalismo desde 2015. La Nueva Verdad de Rauch
Aunque no ingresó al Concejo Deliberante -como consecuencia inmedianta de los resultados electorales-, su presencia mostró que una parte del PRO permaneció dentro del espacio conducido por la UCR.
Al mismo tiempo, otros dirigentes recorrieron un camino diferente. Papponetti, luego de disputar la interna de Juntos y alejarse del bloque oficialista, se aproximó -tibiamente- a La Libertad Avanza. Más recientemente, Sergio Canales Dobal, nuevo referente formal del PRO en Rauch, anticipó su intención de trabajar en un entendimiento con los libertarios hacia 2027. La Nueva Verdad de Rauch
Esto genera una situación particular: la conducción formal del partido puede orientarse hacia LLA, mientras una parte de su dirigencia histórica y de sus vínculos territoriales continúa cerca de la UCR y del gobierno municipal.
Son dos legitimidades diferentes. Una proviene del control de la estructura partidaria. La otra, de la experiencia compartida de gobierno y de una relación política sostenida durante más de una década.
Todavía no sabemos cuál de ellas tendrá mayor capacidad para orientar a los antiguos votantes del PRO. Tampoco podemos suponer que esos electores seguirán automáticamente el destino de la personería partidaria.
LA ELECCIÓN SE JUEGA TAMBIÉN ENTRE QUIENES NO FUERON
El aumento de la abstención es el dato central.
En 2023 no votaron 2.837 personas. En 2025 fueron 4.591. La abstención aumentó en 1.754 electores, un 61,8%, mientras el padrón permaneció prácticamente estable.
Ese incremento fue superior a los 1.127 votos obtenidos por La Libertad Avanza y representó el 40,2% del caudal de la lista ganadora. Si se considera la abstención total de 2025, los 4.591 electores que no participaron incluso superaron en 228 votos a Fuerza Patria, que obtuvo 4.363.
Para el radicalismo y el oficialismo local, el primer desafío no consiste necesariamente en conquistar electores peronistas o libertarios. Consiste en volver a movilizar a quienes habían acompañado a Juntos y no encontraron en 2025 razones suficientes para votar por alguna de las propuestas disponibles.
La disputa más lógica por esos electores se produciría entre las distintas ofertas del noperonismo: la UCR y el espacio de centro, LaLibertad Avanza, las diferentes expresiones del PRO y eventuales construcciones locales.
El peronismo puede intentar ampliar su base, pero los números indican que su estrategia más eficiente no requiere una conversión masiva de antiguos votantes deJuntos. En 2025 le alcanzó con conservar y aumentar levemente su caudal mientras sus adversarios se fragmentaban y una parte de sus electores se retiraba de la competencia.
Fuerza Patriasumó 157 votos y pasó de perder la intendencia por 711 a ganar la elección legislativa por 862.
El cambio no se produjo porque el peronismo absorbiera toda la representación perdida por el oficialismo. Se produjo, fundamentalmente, porque conservó -e incluso aumentó levemente- su caudal electoral, mientras el agregado de las ofertas no peronistas perdió 1.201 votos.
LOS ESCENARIOS POSIBLES, HOY
Al 10 de agosto de 2026 no existe una alianza electoral local definitivamente constituida. Las declaraciones, afinidades y conversaciones deben ser consideradas movimientos preliminares, no acuerdos cerrados.
Con esa advertencia, pueden imaginarse varios escenarios.
El primero es la continuidad de la fragmentación: UCR y espacio de centro por un lado, La Libertad Avanza por otro, un PRO dividido entre ambas orientaciones y el peronismo conservando su unidad electoral. Es el escenario que ofrece inicialmente mayores ventajas a Fuerza Patria, porque le permitiría competir con un piso relativamente estable frente a varias ofertas disputando un electorado parecido.
El segundo es la reconstrucción de una coalición de centro liderada por la UCR, con participación de los sectores históricos del PRO y otras referencias locales. Su viabilidad dependerá de que el radicalismo recupere parte de los 1.416 votos perdidos y vuelva a convertir su condición de gobierno en capacidad de movilización electoral.
El tercero es un entendimiento entre el nuevo PRO y La Libertad Avanza, con la UCR compitiendo separadamente. Esta posibilidad aparece hoy en el discurso de algunos dirigentes, pero todavía debe demostrar capacidad territorial, candidaturas competitivas y aptitud para transferir votos entre organizaciones diferentes.
El cuarto sería una reunificación amplia del noperonismo. Matemáticamente podría conformar el espacio con mayor potencial electoral, pero políticamente es el más complejo. Requeriría resolver liderazgos, candidaturas, identidades y posicionamientos frente a los gobiernos nacional y provincial. También debería superar las diferencias acumuladas desde la ruptura de Juntos.
Un quinto escenario es que la política de alianzas local no reproduzca exactamente la provincial. La trayectoria compartida entre radicales y dirigentes históricos del PRO, el peso de la gestión municipal y las características particulares de Rauch podrían favorecer un acuerdo local distinto del ordenamiento bonaerense.
También podrían producirse dos formas de polarización. Una entre la UCR y el peronismo, si el oficialismo recupera centralidad; otra entre La Libertad Avanza y Fuerza Patria, si los libertarios crecen y el radicalismo continúa debilitándose. Esta última posibilidad existe, pero los resultados actuales todavía muestran a LLA lejos de disputar el primer lugar en el distrito.
Todos estos escenarios dependen de cuatro variables: la capacidad de coordinar fuerzas, la potencia de las candidaturas, el grado de transferencia real entre electorados y, sobre todo, la movilización de quienes se abstuvieron.
LO QUE EMPIEZA A DISCUTIRSE
La Convención radical no resolvió el mapa electoral de Rauch. Pero su definición de reconstruir identidad y competitividad antes de negociar alianzas se relaciona directamente con el problema que muestran los resultados locales.
La UCR no puede limitarse a buscar socios para reemplazar formalmente a Juntos. Necesita comprender por qué 1.416 votos dejaron de acompañar al oficialismo y por qué buena parte de ellos no fue captada por ninguna alternativa.
La Libertad Avanza, a su vez, debe demostrar que puede superar el núcleo de entre 900 y 1.100 votos que reunió en las dos últimas elecciones y transformarse en una opción municipal competitiva.
El PRO tendrá que resolver si su representación política pasa por la nueva conducción partidaria alineada con LLA, por sus dirigentes históricos vinculados con la UCR o por alguna combinación todavía incierta.
El peronismo enfrenta un dilema diferente. Puede buscar ampliar sus límites, pero su mayor ventaja inmediata proviene de conservar la cohesión y aprovechar la división de sus adversarios.
Hoy, ninguna alianza está constituida y ningún resultado futuro puede deducirse mediante la simple suma de votos anteriores. Los votos de Juntos no pertenecían de manera definitiva a la UCR, al PRO ni a sus candidatos. Eran el resultado de una coalición, de una elección determinada y de una capacidad concreta de movilización.
La principal disputa que comienza en Rauch no es solamente por los votos que cambiaron de fuerza. Es por aquellos que dejaron de expresarse.
Las alianzas podrán ordenar la oferta. Las candidaturas podrán darle un rostro. Pero la próxima elección puede definirse por una pregunta más elemental: quién conseguirá ofrecerles a esos electores una razón suficiente para volver a votar.